Mié
6
Ene
2010

Homilía Epifanía del Señor

Hemos visto salir su estrella, y venimos a adorarlo

Comentario bíblico
de Fr. Gerardo Sánchez Mielgo - (1937-2019)



Nota: Pienso que sería muy conveniente insistir en el sentido y significación de esta Fiesta. Comenzando por clarificar que el 6 de enero no es la Fiesta de los Reyes Magos, sino la Fiesta de la Epifanía (manifestación) del Rey que es Jesús. Insistir que si no se manifiesta el Señor, su Encarnación no habría llegado a los hombres. Desde su origen y durante trescientos años la Iglesia celebraba en esta fecha tres realidades importantes relacionadas las tres con la luz y la manifestación: el Nacimiento en Belén (noche del 5 al 6); manifestación a los magos (paganos) y manifestación en las bodas de Caná (el primer signo revelador que hace Jesús). A partir del siglo IV se desdoblaron las fiestas: la primera se trasladó al 25 de Diciembre (que seguimos celebrándola hasta el presente) y las otras dos se mantienen en el día de la Epifanía. Hoy es la Fiesta de la Luz y de la entrada en la Iglesia del mundo gentil. Es una Fiesta fundamental. La insistencia en estos elementos que son bíblica, teológica y pastoralmente tan importantes debe llegar a los verdaderos creyentes.

Primera lectura: (Isaías 60,1-6).

Marco: Forma parte del así llamado Tercer Isaías. El tema general del fragmento es un canto y un poema en honor de Jerusalén, luz de las naciones. Jerusalén acaba de salir de su humillación (destruida por Nabucodonosor con el exilio a Babilonia) al volver del exilio y aguarda su reconstrucción completa. En este poema los diversos temas se van entrelazando.

Reflexiones

1ª) ¡Epifanía, fiesta de la luz!

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! 1) Estas palabras enmarcadas en su momento histórico entrañan un mensaje de especial significación. Jerusalén destruida; el pueblo diezmado; los exilados que vuelven de Babilonia después de más de cincuenta años de exilio. Decir y proclamar este mensaje a un pueblo que vive en esas circunstancias es singularmente esperanzador. Dios tiene su proyecto y lo lleva adelante. Una vez más nada puede oponerse a sus planes, porque distan de los nuestros como el cielo de la tierra. La gloria del Señor amanece sobre ti es lo mismo que decir Dios se manifiesta como poderoso ejecutor de sus planes en favor de tuyo. Este primer pensamiento de profeta-poeta urge a los creyentes a levantar su ánimo y a experimentar el consuelo de Dios sin límites y entregarlo luego a los demás como un regalo, porque como regalo lo hemos recibido. Dios quiere seguir amaneciendo en la Iglesia y en el mundo y para ello quiere necesitar nuestra colaboración comprometida y gozosa.

2ª) ¡Dios desde Jerusalén es la luz de todos los hombres!

Y caminarán los pueblos a tu luz; los reyes al resplandor de tu aurora. Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido, vienen a ti: tus hijos llegan de lejos. Magnífica promesa la de Dios para su pueblo y para la humanidad. Hasta de los confines de la tierra son convocados a disfrutar de la salvación de Dios. Esta expresión es propia del Segundo Isaías, que es, básicamente, un profeta-poeta de la misma escuela y del mismo círculo de pensamiento que el Tercer Isaías. Estas imágenes tan bellas tienen una misma significación: a pesar de la pequeñez y estrechez en que se encuentra el pueblo, tiene un destino universal abierto al futuro. El profeta-poeta, una vez más, quiere levantar la esperanza de su pueblo. El pueblo reunido de nuevo en Jerusalén será un signo de esperanza para todos los hombres incluidos en el proyecto de Dios. La comunión de la Iglesia y de los creyentes entre sí es el signo de que Dios está en medio. Es el signo insustituible de nuestro testimonio en medio del mundo. Jesús nos ha llamado a ser luz del mundo y sal de la tierra. Esta realidad ha sido anticipada por el profeta-poeta Isaías y sigue teniendo actualidad.

3ª) ¡La gran peregrinación de los pueblos en la búsqueda de Dios!

Cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar, y te traigan las riquezas de los pueblos... Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro. El profeta-poeta se imagina la acción salvadora de Dios visualizada en una gran peregrinación de los pueblos y de sus reyes dirigiéndose a Jerusalén, ciudad del gran Rey y Señor que es nuestro Dios. La visita de un rey siempre iba acompaña de la ofrenda de sus dones propios del país de donde procedía. Evidentemente se trata de una imagen para significar la dilatación y universalidad de la acción de Dios. Estos dones ofrecidos dieron origen a la tradición sobre los dones de los reyes a Jesús. Nuestra colaboración al proyecto de Dios ha que tener dos características: generosidad y universalidad. Lo que tenemos entre manos, nuestras cualidades y posibilidades, eso es lo que espera el Señor que pongamos a contribución y disposición de nuestros hermanos.

Segunda lectura: (Efesios 3,2-3a. 5-6)

Marco: En este fragmento Pablo recuerda su propia llamada a la misión, que Lucas recoge igualmente en los tres relatos de su vocación (Hch. 9,15-16; 22, 15-16; 26,17-18): extender el misterio que Dios le ha revelado, a saber, que también los gentiles son llamados a participar del Reino de Dios.

Reflexiones

1ª) ¡El don gratuito de la misión de Pablo!

Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro. El autor de esta carta presenta la imagen de Pablo recibiendo el don gratuito de su misión universal. Pablo es un mediador de la gracia que Dios ha tenido siempre dispuesta para ofrecerla también a los gentiles. El mismo ha experimentado la gratuidad, la sinceridad y la ternura del amor misericordioso de Dios al llamarle de perseguidor de la Jesús en sus seguidores a pregonero de su Hijo Jesucristo Salvador de todos. Este rasgo de la vocación de Pablo debe despejar cualquier duda sobre nuestras capacidades para realizar la tarea de evangelización. Cuando Dios anda por en medio todo es posible.

2ª) ¡El misterioso plan de Dios alcanza también a los gentiles!

Se me dio a conocer por revelación el misterio que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos: que también los gentiles son coherederos. La manifestación del plan de Dios aparece ya de alguna manera en las primeras promesas de salvación (paraíso: Gn 3,15; Noé). Aunque es en la vocación de Abraham (Gn 12) donde se hace presente con toda su fuerza como promesa de futuro: en ti serán benditas todas las naciones de la tierra. Aquella lejana promesa se ha hecho realidad en Jesús que puso en paz todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, por la sangre de su cruz (Cl 1,20). Y Pablo ha sido elegido a proclamar por todo el mundo este misterioso pero espléndido plan de Dios. También las naciones, los gentiles, son llamados a participar de las promesas hechas a Israel y realizadas en Jesús. Es necesario recordar brevemente la situación a que habían llegado las relaciones de Israel con el mundo gentil. Varios siglos antes de la venida de Cristo Jesús se habían cerrado herméticamente las vías de comunicación espiritual entre ambos. Israel se había atrincherado en la Ley y los gentiles eran considerados como "malditos". Pero en la llamada a Abraham se había anunciado que en él serían benditas todas las naciones. Pablo conoce, por revelación, este plan misterioso. Por eso tiene la seguridad de que Dios le ha revelado el misterio, objeto y contenido esencial de su misión: abrir las puertas por medio del evangelio a todas las naciones para que tengan acceso libre a la salvación realizada por Jesús. También los gentiles son coherederos, no participantes de algunas migajas que pudieran caer de la mesa de los invitados de Israel. Realidad profundamente consoladora para toda la humanidad. El Evangelio no tiene fronteras por eso los creyentes que viven inmersos en este momento tomen en serio la urgencia de una evangelización sin fronteras comenzando por nuestro propio alrededor. Hoy es necesario sentirnos todos coherederos del mismo reino futuro para construir juntos la etapa presente e histórica de este Reino de Dios en el mundo.

Evangelio: (Mateo 2, 1-12).

Marco: Después del nacimiento de Jesús, al que Mateo alude muy brevemente, el evangelista nos ofrece una escena entrañable: unos magos (sabios) del Oriente se dirigen hacia Judea porque dicen haber visto una estrella que anuncia el nacimiento de un gran personaje. Después de algunas escenas intermedias llegan a Belén y encuentran al niño al que adoran.

Reflexiones

1ª) ¡Dios se revela también a través de su naturaleza!

Unos magos de oriente, se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo. 1) Tenemos en la Escritura que fragmentos de singular significación para entender cómo a través de la naturaleza se puede encontrar a Dios. Toda la naturaleza es un vestigio elocuente de la sabiduría, poder y bondad de Dios que dejó plasmados desde la creación. El primer fragmento lo encontramos en el Libro de la Sabiduría 13,1-9: En la grandeza y hermosura de las criaturas se deja ver, por analogía, su Creador... Si fueron capaces de escudriñar el universo ¿cómo no hallaron primero al que es su Señor? El segundo fragmento lo leemos en la carta a los Romanos 1,18-25: Pues lo que se puede conocer de Dios, lo tienen claro ante sus ojos, por cuanto Dios se lo ha revelado. Y es que lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad, se ha hecho visible desde la creación del mundo, a través de las cosas creadas. El tercero lo leemos en el prólogo del evangelio de Juan 1,3-4: Todo fue hecho por la palabra y sin ella no se hizo nada de cuanto llegó a existir. En ella estaba la vida y al vida era la luz de los hombres. El evangelista Mateo ha podido inspirarse en el texto del Libro de la Sabiduría para presentarnos a estos sabios-magos dejarse guiar por una estrella. La naturaleza los conduce hacia el Dios Creador y Bondadoso. Y se ponen en camino. El creyente descubre en la Palabra de Dios que él tiene una misión que realizar en la interpretación de la naturaleza. Sabe que es un reflejo de su Dios Creador y Padre y que por lo mismo puede leer en ella su bondad, belleza y sabiduría. Y aprende a respetarla profundamente. Puede ayudar a sus hermanos los hombres empeñados en defender, respetar y proteger la naturaleza. Debe ser el mejor ecologista.

2ª) ¡Había sido anunciado en las Escrituras!

Herodes convocó a los letrados del país y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: en Belén de Judá. El Dios Creador que ha dejado su impronta en la naturaleza, es también el Dios Revelador. Cuando los magos llegan a Jerusalén entra en juego la Palabra revelada. El recurso a Miqueas (5,1) orienta sus pasos hacia Jesús. La Escritura sabe que el Dios Creador y el Dios Revelador es el mismo pero en actuaciones distintas y complementarias que se entretejen armónicamente. Es un proceso pedagógico excelente. Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad y ofrece a todos el camino para llegar a él. Los magos-sabios representan a toda la gentilidad llamada y convocada mediante la naturaleza y por la palabra de Dios a encontrar y reconocer en Jesús al único y universal Salvador. Mateo retrotrae la experiencia de la evangelización entre los gentiles, tarea post-pascual, hasta los orígenes de Jesús en cuanto hombre. Los magos son las primicias de la humanidad que camina en la búsqueda de Dios. Su significación desborda los límites del relato evangélico para alcanzar horizontes insospechados. En un mundo que parece paganizarse, el creyente no puede perderse en lamentos estériles sino poner manos a la obra y seguir su tarea de búsqueda de Dios. Los hombres buscan a Dios, sin ser conscientes de ello; y necesitan identificar al Dios Creador, que se esconde en todos sus inventos con el Dios Revelador que está a las puertas de sus espíritus. Son necesarios los evangelizadores que sepan interpretar los signos visibles del Dios Creador y del Dios Revelador.

3ª) ¡Ellos se pusieron de camino, encontraron a Jesús y le adoraron!

Se pusieron en camino, y de pronto la estrella comenzó a guiarlos... Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría... y cayendo de rodillas lo adoraron. Los signos de la naturaleza y la luz de Palabra revelada les condujo al objetivo de su camino. Y encontraron al Rey que buscaban. Al único Rey que centra la atención del relato evangélico. Herodes no es realmente un rey, sino un lugarteniente de Dios (en este caso a todas luces indigno de tal misión). Y los sabios-magos son buscadores a través de los signos de la naturaleza. El hallazgo del Rey verdadero, Jesús, les llenó de profunda alegría porque su búsqueda dio el resultado apetecido. Y, al encontrarle, lo adoraron como a su Señor. Mateo reserva la adoración siempre para expresar el reconocimiento en Jesús de su ser superior y no simplemente humano. Adorar es reconocer al único Dios y Señor. Aquel niño es el Señor verdadero. Lucas lo expresó por medio del anuncio de los ángeles y Mateo lo relaciona con este bello y dramático relato de la visita de los magos-sabios. Los hombres, necesitan urgentemente llegar al centro de sus vidas y sus búsquedas. Nosotros tenemos la misión de ser instrumentos que les dirijan hacia Jesús para encontrar lo que necesitan realmente.

Fr. Gerardo Sánchez Mielgo

Fr. Gerardo Sánchez Mielgo
(1937-2019)