Lun
4
Ene
2010

Evangelio del día

Rabí (Maestro), ¿dónde vives? Él les dijo: -Venid y veréis.

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 7-10

Hijos míos, que nadie os engañe. Quien obra la justicia es justo, como él es justo.
Quien comete el pecado es del Diablo, pues el Diablo peca desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del Diablo.
Todo el que ha nacido de Dios no comete pecado, porque su germen permanece en él, y no puede pecar, porque ha nacido de Dios.
En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del Diablo: todo el que no obra la justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano.

Salmo

Sal 97, 1bcde. 7-8. 9 R/. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos,
aclamen los montes. R/.

Al Señor, que llega
para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 35-42

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:
«Este es el Cordero de Dios».
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:
«¿Qué buscáis?».
Ellos le contestaron:
«Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?».
Él les dijo:
«Venid y veréis».
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:
«Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)».
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:
«Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce: Pedro)».

Reflexión del Evangelio de hoy

Justicia en los textos evangélicos es más de que la justicia virtud por la que se le da a cada lo que le  corresponde. La justicia evangélica alude a la autenticidad, “si vuestra justicia no es distinta de la de os fariseos y escribas”; a las exigencias esenciales del reino de Dios: “buscad primero el Reino de Dios y su justicia”; a la perfección evangélica, de la que es necesario tener hambre y sed. En una palabra, “obramos la justicia cuando somos reales seguidores de Cristo con el modo de vivir.

Por eso hay que tentarse la ropa antes de decidirse a seguir a Cristo. Los discípulos primeros a quien Juan les presentó de esa curiosa manera de expresar como “cordero de Dios”, que es exclusivo del evangelio de Juan,  le siguieron sin más quedaron encantados con Jesús.. Ellos buscaban. En esta versión Jesús es quien responde a la búsqueda: venid y veréis. Quieren saber dónde vive, Pero no se contentan con eso, se quedan la tarde con Jesús. ¡Una tarde con Jesús! Más de una vez deberíamos programarnos una tarde con Jesús. Para ello es necesario buscarle, ¿dónde moras?  A esa búsqueda sincera corresponderá la respuesta: “ven y verás”. Y estaremos con él la tarde. Luego sabremos hablar de él a otros. -Andrés invita a su hermano Pedro a seguir también a ese que Juan llama Cordero de Dios,  “Lo llevó a Jesús”. ¿Tenemos el entusiasmo suficiente por Jesús para llevar a otros a él?“