Lun
14
Dic
2009

Evangelio del día

Tercera semana de Adviento

Señor, instrúyeme en tus sendas.

Primera lectura

Lectura del libro de los Números 24, 2-7. 15-17a

En aquellos días, Balaán, tendiendo la vista, divisó a Israel acampado por tribus. El espíritu de Dios vino sobre él, y entonó sus versos:
«Oráculo de Balaán, hijo de Beor,
oráculo del hombre de ojos perfectos;
oráculo del que escucha palabras de Dios,
que contempla visiones del Poderoso,
que cae y se le abren los ojos:
¡Qué bellas tus tiendas, oh Jacob,
y tus moradas, Israel!
Como vegas dilatadas,
como jardines junto al río,
como áloes que plantó el Señor
o cedros junto a la corriente;
el agua fluye de sus cubos,
y con el agua se multiplica su simiente.
Su rey es más alto que Agag,
y descuella su reinado».
Y entonó sus versos:
«Oráculo de Balaán, hijo de Beor,
oráculo del hombre de ojos perfectos;
oráculo del que escucha palabras de Dios
y conoce los planes del Altísimo,
que contempla visiones del Poderoso,
que cae en éxtasis, y se le abren los ojos:
Lo veo, pero no es ahora,
lo contemplo, pero no será pronto:
Avanza una estrella de Jacob,
y surge un cetro de Israel».

Salmo de hoy

Salmo 24, 4-5a. 6 y 7cd. 8-9 R/. Señor, instrúyeme en tus sendas

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R/.

El Señor es bueno y es recto,
enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humilles con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 23-27

En aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle:
«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?».
Jesús les replicó:
«Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?».
Ellos se pusieron a deliberar:
«Si decimos “del cielo”, nos dirá: “¿Por qué no le habéis creído?”. Si le decimos “de los hombres”, tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta».
Y respondieron a Jesús:
«No sabemos».
Él, por su parte, les dijo:
«Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».

Reflexión del Evangelio de hoy

Señor, enséñanos tus caminos

Podemos resumir lo que nos enseña la Palabra de Dios hoy, en cómo encontrar el camino para ir hacia Él. Balaán no era judío, se encaminó a maldecir a los judíos e inclinarles al culto a su dios, Baal; pero los caminos de Dios son insondables y se sirvió de la burra que montaba para bendecir en vez de maldecir. Los sumos sacerdotes y ancianos exigen que Jesús muestre la autoridad con la que habla. La respuesta de Jesús es una denuncia de que no les interesa seguir por los caminos que Jesús les marca. No lo hicieron con Juan el Bautista, que exigió preparar los caminos para el que iba a venir y ya ha venido. ¿De qué sirve fundamentar su autoridad si no se quiere caminar por rutas distintas de aquellas que son las de siempre, trilladas, en las que se mueven seguros? La Navidad está cerca, hacia ella nos encaminamos, ¿cómo vamos avanzando hacia su celebración? Puede que en nuestros hogares ya aparezcan adornos que hablan de ella. Bien. Pero en nuestro interior ¿vamos facilitando que Quien viene no encuentre obstáculos, inadvertencias, frialdad?

El salmo responsorial es una bella oración “Señor enséñanos tus caminos”. Es un Dios que brilla por su ternura y su misericordia. Sólo exige de nosotros la humildad de quien necesita ser conducido para caminar con rectitud. La Palabra de Dios que escuchamos día a día en la celebración eucarística ha de ser nuestra guía. A través de ella nos guía Dios.