Jue
24
Dic
2009

Evangelio del día

Cuarta semana de Adviento

Nos visitará el sol que nace de lo alto.

Primera lectura

Lectura del segundo libro de Samuel 7,1-5.8b-12.14a.16:

Cuando el rey David se estableció en su palacio, y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al profeta Natán: «Mira, yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda.»
Natán respondió al rey: «Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo.»
Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor: «Ve y dile a mi siervo David: "Esto dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, y, además, el Señor te comunica que te dará una dinastía. Y cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Yo seré para él padre, y él será para mi hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre."»

Salmo

Sal 88 R/. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad.» R/.

Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
«Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades.» R/.

Él me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora.»
Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,67-79

En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo: «Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas. Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán. Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.»

Reflexión del Evangelio de hoy

El rey David, a pesar de sus grandes debilidades, responde siempre a su vocación con con una profunda fidelidad a Dios. Tuvo “Un corazón según Dios” (1Sam 13,14).

Ante su deseo de construir un templo digno para Yhaweh, Dios le responde con una promesa: Una descendencia eterna  Natán dice: Yahweh te comunica : te edificaré una casa…”afirmaré tu descendencia, consolidaré el trono de tu realeza para siempre, yo seré  para él Padre y el será para mi Hijo”.

Dios nunca se deja ganar en generosidad. La promesa del Padre, se cumple en el Hijo que puso su morada entre nosotros, tomando la carne de David en María..

Acojámoslo , que nazca en nosotros y en él seremos verdaderos hijos de Dios.

  • “Por la entrañable misericordia de nuestro Dios nos visitará el sol que nace de lo alto”

    Ante la eminente llegada  del salvador prorrumpamos llenos de alegría ”Bendito sea el Señor, Dios de Israel porque ha visitado y redimido a su pueblo”.

    En Cristo se cumplen todas las promesas del Antiguo Testamento.

Es la fuerza de salvación que nace de la casa de David, conforme lo había anunciado por boca de los profetas.

En él se realiza la salvación, la misericordia de nuestro Dios con todo el género humano; tiene plenitud la Alianza. En el AT, Israel,a lo largo de la historia incumplía continuamente la Alianza de Dios con su pueblo. En Cristo, la humanidad, sella una Alianza Nueva y Eterna con Dios. Porque Él  que ha asumido nuestra humanidad, es siempre fiel.

Demos gracias por tan gran Bondad y  con los pastores y los Reyes adoremos al Niño de Belén.

Feliz Navidad.