Mié
23
Dic
2009

Evangelio del día

Cuarta semana de Adviento

¿Qué va a ser de este niño? Porque la mano de Dios estaba con él .

Primera lectura

Lectura de la profecía de Malaquías 3, 1-4. 23-24

Esto dice el Señor Dios:
«Voy a enviar a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí.
De repente llegará a su santuario el Señor a quien vosotros andáis buscando; y el mensajero de la alianza en quien os regocijáis, mirad que está llegando, dice el Señor del universo.
¿Quién resistirá el día de su llegada? ¿Quién se mantendrá en pie ante su mirada? Pues es como el fuego de fundidor, como lejía de lavandero. Se sentará como fundidor que refina la plata; refinará a los levitas y los acrisolará como oro y plata, y el Señor recibirá ofrenda y oblación justas.
Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en tiempos pasados, como antaño.
Mirad, os envío al profeta Elías, antes de que venga el Día del Señor, día grande y terrible. Él convertirá el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, para que no tenga que venir a castigar y destruir la tierra».

Salmo

Sal 24, 4-5ab. 8-9. 10 y 14 R/. Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía a los que lo temen,
y les da a conocer su alianza. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 57-66

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella.
A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo:
«¡No! Se va a llamar Juan».
Y le dijeron:
«Ninguno de tus parientes se llama así».
Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados.
Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.
Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo:
«Pues ¿qué será este niño?»
Porque la mano del Señor estaba con él.

Reflexión del Evangelio de hoy

  • Mensajeros y mensajes

Malaquías, en el siglo V antes de Cristo, nos habla de un mensajero. Para algunos judíos se trataba del profeta Elías al final de los tiempos; pero Jesús lo identificó como Juan el Bautista. El mensaje de ambos es el mismo: señalar al Mesías. Y señalar el significado de su llegada y hablar de la preparación para “el día de su venida”. Ambos usarán el mismo símbolo: “preparar el camino”. El que va a venir, dice Malaquías, es “el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis”.

  • Anunciaciones y nacimientos

Después de escuchar los días anteriores las anunciaciones de los nacimientos, ha llegado el momento de centrarnos en lo anunciado, en el nacimiento hoy de Juan; y mañana por la noche, de Jesús, una vez que, por la mañana, hayamos reflexionado sobre el Cántico de Zacarías.

Ha llegado la hora y los vecinos se dan cuenta de los signos extraordinarios que aparecen y, llenos de alegría, corren la voz por la comarca. Juan será el encargado de preparar los últimos detalles del camino para el Salvador. Levantemos la cabeza ante la cercanía de la salvación, como hicieron Zacarías e Isabel al experimentar la liberación y la misericordia divinas, las sendas del Señor que Juan preparará.

  • “¿Qué va a ser este niño?”

La pregunta de tantísimos padres al bautizar a sus hijos. Aunque San Lucas la ponga en boca de los vecinos, “de todos los que lo oían”, seguro que los que más reflexionaban sobre el niño y su futuro eran Isabel y Zacarías. Eran ellos quienes más vivían en aquel momento la misericordia de Dios sobre ellos y sobre todo el pueblo. Veremos, más tarde, cómo la Palabra de Dios modula esta pregunta y nos la va contestando, haciéndonos ver el proyecto de Dios encarnado en este niño que, al ponerle el nombre de Juan, nos lo hace contemplar ya como adulto y precursor.

¿Qué va a ser de nosotros? Porque contamos con la mano de Dios, con la Palabra de Dios y con el corazón de Dios, felicitémonos. Pero esa es otra historia. La celebraremos mañana por la noche.