Sáb
27
Feb
2010

Evangelio del día

Primera semana de Cuaresma

Amad a vuestros enemigos, rezad por los que os persiguen; así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo.

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 26,16-19

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Hoy te manda el Señor, tu Dios, que cumplas estos mandatos y decretos. Guárdalos y cúmplelos con todo el corazón y con toda el alma. Hoy te has comprometido a aceptar lo que el Señor te propone: Que él será tu Dios, que tú irás por sus caminos, guardarás sus mandatos, preceptos y decretos, y escucharás su voz. Hoy se compromete el Señor a aceptar lo que tú le propones Que serás su propio pueblo, como te prometió, que guardarás todos sus preceptos, que él te elevará en gloria, nombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho, y que serás el pueblo santo del Señor, como ha dicho.»

Salmo

Sal 118,1-2.4-5.7-8 R/. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R/.

Tú promulgas tus decretos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus consignas. R/.

Te alabaré con sincero corazón
cuando aprenda tus justos mandamientos.
Quiero guardar tus leyes exactamente,
tú, no me abandones. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5,43-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.»

Reflexión del Evangelio de hoy

A Dios le gusta entrar en diálogo con lo humano, es un buen/a conversador/a. Se interesa por lo que vivimos y sentimos. Por nuestros sueños. Sabedores de este amor incondicional, los seres humanos aprendemos algo más acerca de la felicidad. Es así, que podemos escuchar su voz y renovar nuestro compromiso con él/ella. Es así como redescubrimos nuestra identidad de pueblo. No le gusta imponer, prefiere ofertar y manifiesta un profundo respeto en su forma de acercarse. Nos propone la Alianza del Amor, y en eso, no quiere medias tintas -con todo tu corazón y con toda tu alma-, pero él/ella asume su parte - hoy se compromete el Señor a aceptar lo que tú le propones-. Quiere contar con nosotros y nosotras, no está dispuesto a que olvidemos nuestros sueños. Es más, quiere ayudarnos a reconocer cuáles son esas ilusiones. Y si estamos dispuestos, podemos empezar “hoy” mismo, nunca es tarde si la escucha es buena…

¿Por dónde empezar? la segunda lectura, nos plantea el gran reto: Amar sin condiciones, sin excusas: Amad a vuestros enemigos, rezad por los que os persiguen. Sed compasivos, poner el corazón, ese que hemos decidido alinear con Dios. Porque él/ella hace su parte: hace salir su sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos, y no entiende de rencores ni de facturas. Nada más renovar nuestra adhesión, nuestro sí, ya andamos descolocados, tenemos que comenzar por lo que más nos cuesta, por cambiar la perspectiva con la que miramos y analizamos a aquellos que sentimos más lejos. Pues porque lo fácil es devolver cariño donde lo recibimos, reconocer y admirar a las personas a las que queremos. Pero Dios, como sabe de qué guisa estamos hechos, quiere que superemos cuanto antes esta falta de amor. En ese triunfo reside gran parte de nuestra libertad. Tema 1, página 1. ¿Cómo nos las vamos a ingeniar para mantener ese pacto de amor con Dios Padre-Madre si no somos capaces de aprender a amar en tierra de desilusión? Ánimo y a trabajar, Dios confía en nuestra infinita capacidad para querernos. Contamos con eso.