Jue
25
Feb
2010

Evangelio del día

Primera semana de Cuaresma

No tengo otro auxilio fuera de ti, Señor .

Primera lectura

Lectura del libro de Ester 4, 17k. l-z

En aquellos días, la reina Ester, presa de un temor mortal, se refugió en el Señor.
Y se postró en tierra con sus doncellas desde la mañana a la tarde, diciendo:
«¡Bendito seas, Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob! Ven en mi ayuda, que estoy sola y no tengo otro socorro fuera de ti, Señor, porque me acecha un gran peligro.
Yo he escuchado en los libros de mis antepasados, Señor, que tú libras siempre a los que cumplen tu voluntad. Ahora, Señor, Dios mío, ayúdame, que estoy sola y no tengo a nadie fuera de ti. Ahora, ven en mi ayuda, pues estoy huérfana, y pon en mis labios una palabra oportuna delante del león, y hazme grata a sus ojos. Cambia su corazón para que aborrezca al que nos ataca, para su ruina y la de cuantos están de acuerdo con él.
Líbranos de la mano de nuestros enemigos, cambia nuestro luto en gozo y nuestros sufrimientos en salvación».

Salmo

Sal 137, 1bcd-2a. 2bcd-3. 7c-8 R/. Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R/.

Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera tu fama.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo.
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 7-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!
Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas».

Reflexión del Evangelio de hoy

  • “Cuando te invoqué me escuchaste”

La reina Esther, ha llegado al trono por su belleza, pero más que esta y más que el trono, v le  importa la vida de su pueblo.

-Esther, se expone al peligro por defender a su pueblo que está amenazado de muerte por sus enemigos.

-Hace penitencia y ora al Señor para que remedie la situación en que se encuentra el pueblo elegido.

-Reconoce su debilidad, pero confía en el poder del Dios de Israel,  que conoce todo, y que escogió a su pueblo para que fuera su heredad.

La cuaresma nos invita al encuentro con el Señor, Como Esther, lo buscamos con la oración y la penitencia, en diálogo con Dios, que conoce todas  nuestra necesidades y las de los hermanos y nos anima a renunciar a algo, en bien de los que no lo tienen.

El ayuno cuaresmal, no es simplemente dejar de comer, es compartir  voluntariamente el sufrimiento del hambre, con aquellos que lo sufren todos los días por no tener que comer y renunciar a nuestros bienes para ayudarles con nuestra limosna, así los bienes que Dios  da para toda la humanidad podrán ser repartidos.

¿  Vivo yo estas exigencias cuaresmales: Oración ayuno, y limosna?

  •  A lo largo de la cuaresma, encontramos elementos  muy parecidos entre las lecturas del AT y del evangelio.

    Si  la lectura del libro de Esther, nos invita a la oración de confianza, en el evangelio Jesús nos pide confianza plena en el Dios que, como buen Padre, sabe lo que necesitamos. Siempre nos escucha, conoce nuestro interior con las debilidades, angustias, desesperanzas y soledad, pero no estamos solos, en todo momento Él está a nuestro lado, dispuesto a ayudarnos, quiere que confiemos, como lo hace u niño con su padre que sabe lo que más necesita y le conviene.

Jesús nos invita a pedir  asegurándonos:”Pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá…” y termina con la regla de oro: tratad a los demás como queréis que ellos os traten”.

Esta regla de oro sería como  la garantía, si nosotros queremos lo mejor para los otros, porque los amamos, como El Amor infinito de Dios no nos va a escuchar y atender nuestras necesidades.

La confianza en él puede ser la medida de nuestro amor, quien  de verdad ama a otro confía siempre en él.

¿Confiamos verdaderamente en el Señor? Nuestra confianza será la medida de nuestro amor.