Jue
25
Feb
2010

Evangelio del día

Primera semana de Cuaresma

No tengo otro auxilio fuera de ti, Señor .

Primera lectura

Lectura del libro de Ester 14,1.3-5.12-14:

En aquellos días, la reina Ester, temiendo el peligro inminente, acudió al Señor y rezó así al Señor, Dios de Israel: «Señor mío, único rey nuestro. Protégeme, que estoy sola y no tengo otro defensor fuera de ti, pues yo misma me he expuesto al peligro. Desde mi infancia oí, en el seno de mi familia, cómo tú, Señor, escogiste a Israel entre las naciones, a nuestros padres entre todos sus antepasados, para ser tu heredad perpetua; y les cumpliste lo que habías prometido. Atiende, Señor, muéstrate a nosotros en la tribulación y dame valor, Señor, rey de los dioses y señor de poderosos. Pon en mi boca un discurso acertado cuando tenga que hablar al león; haz que cambie y aborrezca a nuestro enemigo, para que perezca con todos sus cómplices. A nosotros, líbranos con tu mano; y a mí, que no tengo otro auxilio fuera de ti, protégeme tú, Señor, que lo sabes todo.»

Salmo

Sal 137,1-2a.2bc.3.7c-8 R/. Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R/.

Daré gracias a tu nombre,
por tu misericordia y tu lealtad;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7,7-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden! En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas.»

Reflexión del Evangelio de hoy

  • “Cuando te invoqué me escuchaste”

La reina Esther, ha llegado al trono por su belleza, pero más que esta y más que el trono, v le  importa la vida de su pueblo.

-Esther, se expone al peligro por defender a su pueblo que está amenazado de muerte por sus enemigos.

-Hace penitencia y ora al Señor para que remedie la situación en que se encuentra el pueblo elegido.

-Reconoce su debilidad, pero confía en el poder del Dios de Israel,  que conoce todo, y que escogió a su pueblo para que fuera su heredad.

La cuaresma nos invita al encuentro con el Señor, Como Esther, lo buscamos con la oración y la penitencia, en diálogo con Dios, que conoce todas  nuestra necesidades y las de los hermanos y nos anima a renunciar a algo, en bien de los que no lo tienen.

El ayuno cuaresmal, no es simplemente dejar de comer, es compartir  voluntariamente el sufrimiento del hambre, con aquellos que lo sufren todos los días por no tener que comer y renunciar a nuestros bienes para ayudarles con nuestra limosna, así los bienes que Dios  da para toda la humanidad podrán ser repartidos.

¿  Vivo yo estas exigencias cuaresmales: Oración ayuno, y limosna?

  •  A lo largo de la cuaresma, encontramos elementos  muy parecidos entre las lecturas del AT y del evangelio.

    Si  la lectura del libro de Esther, nos invita a la oración de confianza, en el evangelio Jesús nos pide confianza plena en el Dios que, como buen Padre, sabe lo que necesitamos. Siempre nos escucha, conoce nuestro interior con las debilidades, angustias, desesperanzas y soledad, pero no estamos solos, en todo momento Él está a nuestro lado, dispuesto a ayudarnos, quiere que confiemos, como lo hace u niño con su padre que sabe lo que más necesita y le conviene.

Jesús nos invita a pedir  asegurándonos:”Pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá…” y termina con la regla de oro: tratad a los demás como queréis que ellos os traten”.

Esta regla de oro sería como  la garantía, si nosotros queremos lo mejor para los otros, porque los amamos, como El Amor infinito de Dios no nos va a escuchar y atender nuestras necesidades.

La confianza en él puede ser la medida de nuestro amor, quien  de verdad ama a otro confía siempre en él.

¿Confiamos verdaderamente en el Señor? Nuestra confianza será la medida de nuestro amor.