Sáb
7
Mar
2009

Evangelio del día

Primera Semana de Cuaresma

Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 26,16-19

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Hoy te manda el Señor, tu Dios, que cumplas estos mandatos y decretos. Guárdalos y cúmplelos con todo el corazón y con toda el alma. Hoy te has comprometido a aceptar lo que el Señor te propone: Que él será tu Dios, que tú irás por sus caminos, guardarás sus mandatos, preceptos y decretos, y escucharás su voz. Hoy se compromete el Señor a aceptar lo que tú le propones Que serás su propio pueblo, como te prometió, que guardarás todos sus preceptos, que él te elevará en gloria, nombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho, y que serás el pueblo santo del Señor, como ha dicho.»

Salmo

Sal 118,1-2.4-5.7-8 R/. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R/.

Tú promulgas tus decretos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus consignas. R/.

Te alabaré con sincero corazón
cuando aprenda tus justos mandamientos.
Quiero guardar tus leyes exactamente,
tú, no me abandones. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5,43-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.»

Reflexión del Evangelio de hoy

El tiempo de Cuaresma es un tiempo de búsqueda, de caminos posibles y de grandes proposiciones. Este sábado el libro del Deuteronomio nos dice algo llamativo, la divinidad acepta nuestras propuestas!

Estamos acostumbrados a disponernos a lo que Ella intenta decirnos, mostrarnos o enseñarnos pero, sin embargo, esta lectura nos indica que es también alguien que se interesa por aquello que decimos. No es la primera vez que escuchamos que Dios nos presta atención, que nos conoce y nos sondea, pero una lectura como esta nos hace pensar en aquello que hoy podríamos proponerle. Esa posible situación nos asusta con solo imaginar qué diríamos, cómo lo expondríamos o buscar qué sería, lo suficientemente importante, como para poder proponerle… 

A veces sentimos que el compromiso exige de nosotros lo mejor, el ir a más y, esa sensación la repetimos también con respecto a nuestra relación con la divinidad. Sabemos que el amor es exigente y que reclama de nosotros nuestra mejor parte por ello, Moisés dirá que hemos de responder con todo lo que somos: corazón, sueños y deseos.

La exigencia de ese amor sabio que viene de parte del Dios de Jesús va, como siempre, aun más lejos. Su afán por ampliar los horizontes de nuestras vidas nos incomoda al proponernos que es posible amar a aquello, que según nuestros esquemas no “merece” nuestro cariño. Pero la propuesta de Jesús pide siempre respuestas poco lógicas, desde nuestras cortas miras. Nos dice que es posible, incluso para nosotros que a veces no sabemos que detrás de nuestros prejuicios diarios, calificativos racistas, expresiones homófobas, críticas destructivas hacia nuestras instituciones o descalificativos hacia nuestras iglesias y sus dirigentes es posible cambiar las perspectivas y aprender a mirarlas de otros modos.

Quizá la propuesta de Jesús sea que nos situemos en otros espacios, ajenos a los ya conocidos para tener nuevas perspectivas y miradas sobre aquello o aquellos que despreciamos. A lo mejor nos resulta un buen ejercicio penitencial y nos permite convertirnos en aquello que no somos aun pero con lo que Jesús sueña para cada uno y cada una de nosotros.