Jue
5
Mar
2009

Evangelio del día

Primera Semana de Cuaresma

Pedid y se os dará

Primera lectura

Lectura del libro de Ester 4, 17k. l-z

En aquellos días, la reina Ester, presa de un temor mortal, se refugió en el Señor.
Y se postró en tierra con sus doncellas desde la mañana a la tarde, diciendo:
«¡Bendito seas, Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob! Ven en mi ayuda, que estoy sola y no tengo otro socorro fuera de ti, Señor, porque me acecha un gran peligro.
Yo he escuchado en los libros de mis antepasados, Señor, que tú libras siempre a los que cumplen tu voluntad. Ahora, Señor, Dios mío, ayúdame, que estoy sola y no tengo a nadie fuera de ti. Ahora, ven en mi ayuda, pues estoy huérfana, y pon en mis labios una palabra oportuna delante del león, y hazme grata a sus ojos. Cambia su corazón para que aborrezca al que nos ataca, para su ruina y la de cuantos están de acuerdo con él.
Líbranos de la mano de nuestros enemigos, cambia nuestro luto en gozo y nuestros sufrimientos en salvación».

Salmo

Sal 137, 1bcd-2a. 2bcd-3. 7c-8 R/. Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R/.

Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera tu fama.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo.
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 7-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!
Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas».

Reflexión del Evangelio de hoy

  • Oración confiada de una mujer

Dios dirige los acontecimientos de la historia y, en el texto de hoy, vemos que se cumplen sus planes de salvación por medio de una mujer. Ester, que se dirige a Dios a favor de su Pueblo.

No analizamos la historicidad de los hechos, ni las fechas en que ocurren, ni los personajes que intervienen, pero, sí nos lleva su lectura a admirar la oración de esta mujer, a la que Dios escucha:
Ester parte de una gran confianza en Dios a quien reconoce como su verdadero protector.

Se considera pequeña y necesitada de auxilio. Conoce, por su padre que Dios es fiel.

Dios escucha la oración confiada de Ester a favor de todo el pueblo.

¿No será para nosotros un modelo de oración?

  • ¡Pedid…buscad…llamad…!

“La conciencia de crisis en el cristianismo de los países occidentales viene suscitando en los últimos años una pregunta inquietante: ¿ Habrá, por debajo de la crisis de las prácticas y de las creencias religiosas, y más allá de la crisis de credibilidad de las Iglesias, una “crisis de Dios”? ¿Estará siendo afectado por la crisis, además de las mediaciones de la vida cristiana, su núcleo esencial, la vida teologal? … No faltan indicios que nos permiten tomar conciencia de nuestra verdadera situación. La oración es uno de los más fiables.” (Juan Martín Velasco).

A lo largo de su vida Jesús fue un hombre de asidua oración. Los discípulos le habían visto muchas veces en oración y, hasta le pidieron que les enseñara a orar.

Jesús empezó su enseñanza invitándoles a llamar a Dios PADRE. No encontró un amor más parecido al de Dios que el amor de los padres. El comportamiento de los padres con sus hijos es una imagen del modo de actuar de Dios con nosotros. Y siendo tan grande el desvelo de los padres por sus hijos, el amor, la cercanía y la ternura de Dios son infinitamente mayores. El amor que Dios nos tiene supera el amor de los padres, que amar gratuitamente sin exigir nada a cambio.

La oración es apertura a Dios, con palabras o sin palabras. Basta sentir su presencia comprensiva y afectuosa.

La oración también es petición. Para pedir es necesario tener confianza. Es difícil imaginar un hijo que no pida nada a su padre.

Quien ha tenido la experiencia de padres cariñosos y buenos se impresiona pensando cómo le quiere Dios. La confianza en Dios es necesaria para vivir como creyentes y como hijos.

Jesús, no sólo enseña a sus discípulos a tener una actitud filial con el Padre, también les da un consejo para la convivencia fraterna: “Tratad a los demás como queréis que ellos os traten.” En esto consistía la ley.