Mié
8
Dic
2010

Homilía Inmaculada Concepción de María

Año litúrgico 2010 - 2011 - (Ciclo A)

Alégrate, María. Has hallado gracia ante Dios

Pautas para la homilía

 Teología de liberación y de gracia

La solemnidad litúrgica invita a contemplar teológica y místicamente el misterio de María Inmaculada en doble perspectiva, siguiendo pautas de ‘liberación’ y de ‘amor gratuito’.

- Pauta de ‘liberación’ es la que subyace en la tradición religiosa según la cual el hombre, criatura de Dios, desde su infancia en la cuna del paraíso, fue infiel a su Señor, se alejó del hogar paterno como hijo pródigo, anduvo malherido por caminos inhóspitos repartiendo a todos los humanos una herencia de pecado, y necesitó de un Redentor que lo devolviera a su casa, recobrando la amistad perdida.

En esa tradición bíblica, y en la historia de salvación, María es una excepción en la forma de ser redimida, liberada del pecado de Adán, pues Dios, Padre amoroso, borró de su piel la huella y fealdad del pecado, por secreto designio de estar predestinada a ser Madre de su Hijo Encarnado.

- Pauta de ‘amor gratuito’ es la que eleva el alma y corazón del creyente al encuentro místico con un Dios Amor que, como fuente de vida, se derrama sobre las criaturas colmándolas de gracia y hermosura y dotando a cada una con dones o poderes suficientes para que cumpla su peculiar designio en el juego y fiesta de la creación que nunca acaba.
En esta perspectiva, María, la llamada Nueva Eva, es la privilegiada entre los elegidos, pues el Padre, según la tradición religiosa cristiana, derramó sobre ella gracia sin límite, a la medida de quien iba a ser Madre de su Hijo Encarnado.

Pienso que en la cultura, psicología y actitud religiosa predominante en el siglo XXI, la actitud contemplativa de ‘gracia’ es preferida a la de ‘liberación’ del pecado. Es más positiva; induce a sumergirnos todos, María y nosotros, en el abismo del Gran Amor de donde todo brota y en el que todo alcanza su sentido; y, como reflejo de su contemplación, siembra pequeño amor entre las criaturas y enseña a sentir dolor cuando este falta o se corrompe.

María Inmaculada, en ese campo de Amor y amor, aparece en la historia de salvación en calidad de HIJA AMADA antes de ser vista como ‘mujer liberada’ , aunque la liberación se dé ‘en virtud de los méritos de Jesucristo’.

Entiéndase, pues, que el Amor descendido hasta la Inmaculada, amor de plenitud absolutamente excepcional, no hace tan feliz a la mujer, María, por que se ve ‘despojada de adherencias de pecado’ como por estremecerse al recibir en su morada al Dios uno en trinidad de Personas.

  • Teología del amor puesto a prueba

Amor que se da, con amor se paga. El amor, todo amor verdadero, también el que se viste a lo divino, tiene que aquilatarse al fuego. De oro puro fue y es el amor de Dios y de Cristo, y, a su nivel, el de María.
No se trata, claro está, en este momento, ni de quilates de oro fundido con modestia artesanal en fraguas de Nazaret, ni tampoco del oro del martirio en el Circo Romano. El crisol aquí es ejercicio de amor: amor de hija, amor de esposa, amor de madre, amor de amigo, amor de donante, amor que tanto más crece cuanto más se derrama y tanto más se derrama cuanto más crece, como el amor de Jesús y de María.

Pensemos cuán hermoso es el juego de amor humano cuando se aproxima al modo divino, es decir, cuando nace de una mente y corazón que sólo quieren saber de amor o amores que a uno mismo ‘salvan y nutren’ si ‘nutren y salvan a los demás’.

Este tipo de amor es el único que iguala a todos. Hace del ‘genio creador’, colmado de dotes naturales en la investigación, un admirador del misterio de la existencia, un amigo del que va solitario por el camino, una lágrima de compasión con el que llora o una sonrisa con el que ríe; el que hace ‘héroe humano’ no tanto el político o al atleta que domina al adversario cuanto al sujeto que se doma a sí mismo, sirviendo a los demás; el ‘santo’ que anda por la calle de lunes a viernes, cumpliendo su jornada en invierno o verano, con identidad de hijo y hermano porque tiene conciencia de que Dios siempre está a su lado.

  • Teología de disponibilidad: ‘Heme aquí’.

Si eres mujer quien lees esta líneas y buscas una pauta de vida en tu pequeña historia, como María, la Inmaculada, repara en la familia, en la política, en la economía, en el arte, en la religiosidad. Descubrirás que todos los espacios se están quedando vacíos de Amor y de amor. Priman los intereses, no la ‘salvación del otro’ al que amo.

Hoy, es verdad, la mujer está tomando posesión de su papel en la historia, como la tomó María Inmaculada, quizá sin conciencia clara de ello, pero con robustez de fe, en Israel de Dios. Es muy importante que, si la sociedad la está llamando para cultivar mejor el amor a los otros en la vida pública, no imite a Eva sino a María en su íntimo misterio y abierta ofrenda . Nuestras sociedades son femeninas de nombre, pero no de corazón, justicia, ternura, solicitud por los más débiles. No son ‘salvadoras’. Es de esperar que los muchos dones de naturaleza y gracia que recibe la mujer no se desperdicien y malgasten. Esa puede ser una oración en la solemnidad de María Inmaculada.