Vie
17
Dic
2010

Evangelio del día

Tercera semana de Adviento

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 49,1-2.8-10:

En aquellos días, Jacob llamó a sus hijos y les dijo: «Reuníos, que os voy a contar lo que os va a suceder en el futuro; agrupaos y escuchadme, hijos de Jacob, oíd a vuestro padre Israel: A ti, Judá, te alabarán tus hermanos, pondrás la mano sobre la cerviz de tus enemigos, se postrarán ante ti los hijos de tu padre. Judá es un león agazapado, has vuelto de hacer presa, hijo mío; se agacha y se tumba como león o como leona, ¿quién se atreve a desafiarlo? No se apartará de Judá el cetro, ni el bastón de mando de entre sus rodillas, hasta que venga aquel a quien está reservado, y le rindan homenaje los pueblos.»

Salmo

Sal 71,1-2.3-4ab.7-8.17 R/. Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.
Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre. R/.
Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
el Gran Río al confín de la tierra. R/.
Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 1,1-17

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David, el rey. David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz al Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amás, Amos a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia. Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaguín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquirn, Aquim a Eflud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matan, Matan a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Mesías, catorce.

Reflexión del Evangelio de hoy

Comienza hoy, 17 de Diciembre, una “cuenta atrás” muy particular. En esta última semana de Adviento se irán sucediendo los días con una intensidad creciente; la espera del Señor se hace ya casi insostenible. El deseo de contemplar al Señor en carne mortal y poder adorarlo va en aumento. En apenas una semana el canto del Gloria, unido al de los ángeles, hará rebosar nuestros corazones de júbilo por el nacimiento del Señor. Pero aún no ha llegado, debemos permanecer vigilantes, manteniendo la tensión.

  • " No se apartará de Judá el cetro, ni el bastón de mando de entre sus rodillas".

En la primera lectura, tomada del Génesis, leemos la bendición de Jacob a su hijo Judá. Con esta bendición, el patriarca omite la tradicional precedencia del primogénito. La bendición recae sobre aquél de cuya descendencia nacerá el Salvador.
Dios, en su infinita sabiduría, va preparando el camino del nacimiento de Jesús. Sus antepasados reciben ya la bendición solemne, de la que gozarán en primicia durante su vida. Y no falta la referencia al Mesías: “El cetro no se apartará de Judá ni el bastón de mando de entre sus piernas, hasta que llegue aquel a quien le pertenece y a quien los pueblos deben obediencia”. Palabras ciertamente proféticas que se cumplen en Jesucristo.

  •  " Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús"

Cuando leemos el Evangelio correspondiente al día de hoy, ciertamente nos desconcierta. Una lista inacabable de nombres extraños nos llevan hasta “Jesús, el llamado Cristo”.
Dios quiere hacerse hombre, pero hombre de verdad. Enraizado en las generaciones humanas, con nombres y apellidos concretos. Y no escoge precisamente un linaje puro y de sangre limpia. Entre sus antepasados encontramos adúlteros, mentirosos, extranjeros, idólatras, … Todo lo que comporta el ser humano quiere acogerlo, redimirlo, salvarlo.
Leyendo la genealogía, al leer los nombres de José y María parece que llega el descanso, el reposo. María, la primera redimida por un privilegio especial de Dios, nos trae a Cristo. Ella nos lo entrega. Viene a compartir nuestra naturaleza humana para hacernos partícipes de su vida divina. Pongamos ante su presencia nuestra debilidad y pobreza, para que Él la acoja y enriquezca.

Esta última semana se caracteriza también por las tradicionales antífonas de la “O”, con las que aclamamos al Mesías ya cercano, implorando su pronta venida: 

Oh Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín y ordenándolo todo con firmeza y suavidad, ven y muéstranos el camino de la salvación.