Jue
17
Dic
2015

Evangelio del día

Tercera semana de Adviento

Recordad el pasado, vivid el presente y preparad vuestro futuro

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 49,1-2.8-10:

En aquellos días, Jacob llamó a sus hijos y les dijo: «Reuníos, que os voy a contar lo que os va a suceder en el futuro; agrupaos y escuchadme, hijos de Jacob, oíd a vuestro padre Israel: A ti, Judá, te alabarán tus hermanos, pondrás la mano sobre la cerviz de tus enemigos, se postrarán ante ti los hijos de tu padre. Judá es un león agazapado, has vuelto de hacer presa, hijo mío; se agacha y se tumba como león o como leona, ¿quién se atreve a desafiarlo? No se apartará de Judá el cetro, ni el bastón de mando de entre sus rodillas, hasta que venga aquel a quien está reservado, y le rindan homenaje los pueblos.»

Salmo

Sal 71,1-2.3-4ab.7-8.17 R/. Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.
Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre. R/.
Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
el Gran Río al confín de la tierra. R/.
Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 1,1-17

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David, el rey. David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz al Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amás, Amos a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia. Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaguín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquirn, Aquim a Eflud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matan, Matan a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Mesías, catorce.

Reflexión del Evangelio de hoy

  • “Recordad el pasado, vivid el presente y preparad vuestro futuro”

Este penúltimo capítulo del Génesis nos describe las bendiciones de las Tribus de Israel y data de la época monárquica, otorgando la realeza a Judá. El Patriarca “bendice a cada uno de sus hijos, con su bendición correspondiente” revelando así a sus hijos su destino, pero el texto que nos ocupa da la primacía a Judá. Que un padre llame a sus hijos y les hable es digno de admirar, y lo que les dice es más admirable: “Recordad el pasado, vivid el presente y preparad vuestro futuro”. De la Tribu de Judá desciende José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, y en estos versículos leemos que ante la tribu de Judá “se postrarán todos los hijos de tu madre”, por la fe experimentamos que estos hijos somos nosotros como hijos de la Iglesia.

El Salmo 71 designa al rey ideal, el rey prometido, el rey mesiánico que anuncian los profetas; el rey que gobierna rectamente al pueblo, que defiende a los humildes, que salva al pobre, que aplasta al opresor, al que bendicen todos los pueblos, al que proclaman dichoso todas las naciones, que su nombre es eterno: Jesucristo, el Señor.

  • Genealogía de Jesucristo

El Evangelio de San Mateo comienza explicando la genealogía de Jesús, sin seguir criterios históricos aunque ciertamente nombra personajes de la historia de Israel, y lo hace mediante una triple lista con 14 nombres de hombres (tres listas agrupando tres etapas), cada una para significar que Jesucristo tiene una historia, “un hombre sin historia es un hombre sin esperanza” y Él forma parte de la historia del pueblo israelita y en Él está la plenitud: Jesucristo es “nuestra esperanza”. Esta genealogía de Mateo (en los Evangelios encontramos otra en Lucas) sigue una sucesión dinástica y aunque entre los hombres que menciona hay santos y pecadores, señalo las influencias por parte de las mujeres. Sabemos que Tamar es una tramposa, Rajab es prostituta, Rut es extranjera y María, esposa de José, una judía ejemplar, su finalidad no es otra que indicarnos que todos los hombres y mujeres estamos llamados, por gracia, a la Salvación universal. Dios Padre quiso que su Hijo se encarnase en las entrañas de María y sigue queriendo encarnarse cada día en nosotros: justos y pecadores.

Adviento es tiempo de esperanza, una esperanza fundada en la Palabra de Dios; es tiempo en que esperamos y nos preparamos para la venida del Salvador: Solemnidad grande. Todas las grandes fiestas vienen precedidas por unas celebraciones previas (faltan nueve días para la Natividad del Señor) y comenzamos lo que se llaman “días de feria Mayor” en los cuales la Iglesia reza “las antífonas de la OH” que destacan títulos mesiánicos tomados del A.T., y las canta con el Magnificat del Oficio de Vísperas desde el día 17 hasta el día 23 de diciembre.

“Oh, Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín, y ordenándolo todo con firmeza y suavidad: ven y muéstranos el camino de la salvación”. Es imposible tener fe y no recitar estas bellas palabras con lo que expresan, uniéndonos a los sentimientos de los Patriarcas. Estas antífonas manifiestan perfectamente las diversas necesidades del ser humano, que camina, con fe y esperanza en busca de la felicidad.