Evangelio del día
Tercera semana de Adviento

Del día 12 al 18 de Diciembre de 2010

Ellos verán la gloria del Señor, la belleza de nuestro Dios.

Introducción a la semana

Esta semana se rompe, en parte, la continuidad de los textos de Isaías, pero no el horizonte de las promesas. El libro de los Números o el de Sofonías, así como otros dos fragmentos de Isaías, anuncian la liberación de Israel, reconociendo –matiz significativo del “estilo” de obrar de Dios– que hubo un tiempo en que el pueblo pareció dejado a su suerte a causa de sus pecados: “Te escondí un instante mi rostro, pero con misericordia eterna te quiero” (Is 54). Es como si también a Yahvé le doliera el sufrimiento de su pueblo, aunque fuera debido a su mal comportamiento; no hay rencor ni deseo de venganza en el corazón de Dios, sólo misericordia y ternura. En esa misma línea mesiánica y salvífica se sitúan los dos primeros textos de la Semana Mayor que precede (desde el 17 de diciembre) al día de Navidad: Génesis y Jeremías anuncian al Mesías, que traerá la “justicia”, sinónimo bíblico de “salvación”. Su venida es saludada por el salmista, que invoca al Señor y experimenta ya su presencia como un rocío bienhechor, como un florecer exuberante de la tierra.

Los pasajes evangélicos mencionan a los destinatarios preferentes de esa salvación: los publicanos, las prostitutas,… Eso llama la atención de los discípulos del Bautista: ¿no será éste el que estamos esperando? Jesús responde refiriéndose a los elocuentes signos que realiza y, de paso, hace el elogio de Juan, el austero embajador de su propia misión. Y desde el día 17 contemplaremos ya la larga genealogía en que se inserta “el que ha de venir” y su modo de entrar en el mundo, revelado a José.

La Iglesia celebra a Lucía, joven mártir de Siracusa (s. IV), a quien se dio culto muy pronto y cuya mención incluyó san Gregorio Magno en el canon romano de la misa (plegaria eucarística I); es probablemente su nombre el que ha motivado el patronazgo que se le atribuye sobre los enfermos de la vista. San Juan de la Cruz, reformador con santa Teresa de la Orden del Carmen, nos es propuesto como poeta místico consumado y maestro permanente de espiritualidad para todo el pueblo de Dios.
 

Fray Emilio García Álvarez

Fray Emilio García Álvarez
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

Días de la semana