Jue
23
Abr
2009

Evangelio del día

Segunda Semana de Pascua

El que cree en el Hijo posee la vida eterna

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5,27-33

En aquellos días, los guardias condujeron a los apóstoles a presencia del Sanedrín, y el sumo sacerdote les interrogó: -«¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.» Pedro y los apóstoles replicaron: - «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.» Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos.

Salmo

Sal 33, 2 y 9. 17-18. 19-20 R. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.

El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R/.

El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 31-36

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

Reflexión del Evangelio de hoy

  • “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”

El tiempo pascual es el tiempo de la misión. Ante la reincidencia de los apóstoles, los dirigentes políticos reaccionan, pero, Pedro y sus compañeros, seguros de que Jesús vive, no pueden callar y continúan denunciando su muerte y anunciándolo vivo y resucitado. Su experiencia profunda les hace decir: “Testigos de esto somos nosotros”. Su coherencia les lleva a declarar ante las autoridades que “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.
Ellos habían visto, durante tres años, la manera de actuar de Jesús. Eran testigos de cómo siempre colocaba a las personas por encima de las normas: la ley mandaba lapidar a las adúlteras, pero Jesús, no tira la primera piedra… La ley prohibía acercarse a los impuros, pero Él, toca con ternura a los enfermos…la ley mandaba respetar el sábado, pero Jesús dice que el hombre es el señor del sábado… Jesús es libre y liberador. Los apóstoles han aprendido la lección.

Todo esto nos lleva a pensar en nuestra sociedad de hoy que tiene leyes muy bien formuladas pero ¿son  siempre justas?  La formulación de los Derechos Humanos nos parece perfecta: “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos… Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad…La esclavitud está prohibida en todas sus formas…El trabajo es un derecho”… Son leyes justas pero, ¿se cumplen? ¿Qué diría Jesús ante tanta incoherencia?

La experiencia de que Jesús ha resucitado anima a muchas personas a denunciar las injusticias y a colocarse al lado de los desfavorecidos.
A veces obedecer a Dios es incompatible con la obediencia a ciertas leyes. Las amenazas y las dificultades no deben recluirnos al silencio.

  • El que cree en el Hijo posee la Vida

Jesús no es un profeta más, sino el Hijo y se identifica totalmente con el Espíritu de Dios. Los sentimientos de Jesús son los sentimientos de Dios. Si nosotros queremos participar de esos sentimientos nos basta mirar a Jesús y aprender de Él. Jesús que viene del cielo, da testimonio de lo que ha visto y oído y nos muestra el rostro de Dios, el ser y el hacer de Dios. Él es testigo de la bondad, del perdón, de la compasión y de la “debilidad” de Dios por los pequeños y los pobres.

El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. Jesús, fiel al Padre, usa su poder para amar, para perdonar y para salvarnos a todos.

Si los “poderes” en nuestra sociedad se usasen para el bien de todos nuestro mundo sería diferente.