Vie
22
May
2009

Evangelio del día

Sexta Semana de Pascua

Nadie os quitará vuestra alegría

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 18,9-18

Estando Pablo en Corinto, una noche le dijo el Señor en una visión: «No temas, sigue hablando y no te calles, que yo estoy contigo, y nadie se atreverá a hacerte daño; muchos de esta ciudad son pueblo mío.»
Pablo se quedó allí un año y medio, explicándoles la palabra de Dios.
Pero, siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se abalanzaron en masa contra Pablo, lo condujeron al tribunal y lo acusaron: «Éste induce a la gente a dar a Dios un culto contrario a la Ley.»
Iba Pablo a tomar la palabra, cuando Galión dijo a los judíos: «Judíos, si se tratara de un crimen o de un delito grave, sería razón escucharos con paciencia; pero, si discutís de palabras, de nombres y de vuestra ley, arreglaos vosotros. Yo no quiero meterme a juez de esos asuntos.»
Y ordenó despejar el tribunal. Entonces agarraron a Sostenes, jefe de la sinagoga, y le dieron una paliza delante del tribunal. Galión no hizo caso. Pablo se quedó allí algún tiempo; luego se despidió de los hermanos y se embarcó para Siria con Priscila y Aquila. En Cencreas se afeitó la cabeza, porque había hecho un voto.

Salmo

Sal 46,2-3,4-5.6-7 R/. Dios es el rey del mundo

Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra. R/.

Él nos somete los pueblos
y nos sojuzga las naciones;
él nos escogió por heredad suya:
gloria de Jacob, su amado. R/.

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad,
tocad para nuestro Rey, tocad. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 16,20-23a

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada.»

Reflexión del Evangelio de hoy

  • “No te calles, que yo estoy contigo”

Nunca ha sido fácil predicar el evangelio. Nunca ha sido fácil la aceptación del evangelio. El primer ejemplo lo tenemos en Jesús que terminó como terminó. Aunque después del viernes santo viene el domingo de resurrección. Otro ejemplo es San Pablo, cuyas dificultades y penalidades quedan reflejadas en la epístola de hoy. También en 2009 encontramos dificultades para la predicción de la buena nueva. ¿Qué hacer ante la indiferencia, la mirada por encima del hombro, la agresividad, ante el anuncio del evangelio? ¿Qué hizo Jesús, qué hizo San Pablo, qué han hecho todos los evangelizadores de todos los tiempos? Estar convencidos de que el evangelio es la mejor noticia que se le puede ofrecer a cualquier hombre, que es luz en medio de tinieblas que ayuda a caminar con sentido, y… saber que Dios y Jesús nunca nos abandonan. “Yo estaré siempre con vosotros hasta la consumación de los siglos”. Eso fue lo que le dijo, de manera particular, a Pablo: “No temas, sigue hablando y no te calles, que yo estoy contigo…”

  • “Nadie os quitará vuestra alegría”

Es lógico que los discípulos estén tristes. Jesús les acaba de anunciar que dentro de poco no le verán. Si su Maestro y Señor, si la persona amada, se vuelve ausente… la tristeza invade el corazón. Ante esto, Jesús les da una nueva gran noticia: “Pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y nadie os quitará vuestra alegría”. Ésta es una consoladora realidad para los cristianos. Si el mismo Jesús, que nos ha amado hasta el extremo, va a permanecer siempre con nosotros, instalándose en nuestro corazón, en la zona profunda de nuestra persona no habrá lugar para la tristeza: nada ni nadie nos podrá quitar la alegría. Alegría compatible, con que el zona superficial de nuestra persona, vivamos momentos duros, de crisis económica mundial o particular, dolores de cabeza, fracasos…