Jue
12
Mar
2009

Evangelio del día

Segunda Semana de Cuaresma

Había un hombre rico que banqueteaba cada día...

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías 17,5-10:

Así habla el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre y busca su apoyo en la carne, mientras su corazón se aparta del Señor! El es como un matorral en la estepa que no ve llegar la felicidad; habita en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhóspita. ¡Bendito el hombre que confía en el Señor y en él tiene puesta su confianza! El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un año de sequía y nunca deja de dar fruto. Nada más tortuoso que el corazón humano y no tiene arreglo: ¿quién puede penetrarlo? Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino las entrañas, para dar a cada uno según su conducta, según el fruto de sus acciones.

Salmo

Sal 1,1-2.3.4.6 R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor

Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 16,19-31

Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas. El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado. En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. Entonces exclamó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan'. 'Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento. Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí'. El rico contestó: 'Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento'. Abraham respondió: 'Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen'. 'No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán'. Pero Abraham respondió: 'Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'".

Reflexión del Evangelio de hoy

  • ¿Dónde ponemos nuestra confianza?

Jeremías nos advierte que  a quien busca su fuerza y su apoyo en la carne le está cerrado el camino de la esperanza. La historia del ser humano debe estar abierta a Dios, de quien procede. Sólo la confianza en Dios da sentido a nuestras vidas.

Es “bendito” quien relaciona su vida con quien es la fuente de la felicidad y es “maldito” el que no apoya su corazón en el Señor.

Nosotros decidimos el camino que queremos seguir y escogemos el apoyo de nuestras vidas.

  • ¿Lazaros y Epulones?

En aquel tiempo, había un hombre rico que… y un mendigo llamado Lázaro…

Compartir es la respuesta del que se siente hijo de Dios y hermano de todos. “Si  alguno, que posee bienes en la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra el corazón, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” ( I Jn 3, 17-18).

El compartir los bienes materiales adquiere significado de signo profético y liberador cuando brota del sentimiento de compasión. Es hacer suyo el dolor del otro.

La compasión constituye una forma radical de crítica, porque anuncia que el dolor ha de ser tomado en serio y no puede ser aceptado como algo normal y natural.

Los sistemas opresores, injustos, nunca se sustentan sobre la base de la compasión. Sus normas legales, su control social nunca son adaptados a las necesidades de las personas, sino que las personas se han de adaptar a las normas. La cultura del poder no es capaz de tolerar la compasión ni la capacidad de solidarizarse con las víctimas.

Sin contacto con la pobreza y con la injusticia no brota la compasión.

En este tiempo…hay países ricos que banquetean espléndidamente cada día… y hay países pobres echados en su portal, cubiertos de llagas y con ganas de saciarse siquiera del  0,7 del P.I.B., que malgastan los primeros, pero … casi nadie se lo da… ¿Lázaros y Epulones de hoy?

Qué el mensaje de Jesús sea para los cristianos un revulsivo que nos lleve a denunciar y a actuar.