Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos

Primera lectura

Primera Lectura: Eclesiástico 2, 1 – 13

“Hijo mío, cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente, no te asustes en el momento de la prueba; pégate a el, no lo abandones, y al final serás enaltecido. Acepta cuanto te suceda, aguanta enfermedad y pobreza, porque el oro se acrisola en el fuego, y el hombre que Dios ama, en el horno de la pobreza. Confía en Dios, que él te ayudará; espera en él y te allanará el camino...”

Salmo

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 29 – 36

“En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon del monte y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.
Les decía: - El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará.
Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.
Llegaron a Cafarnaúm, y, una vez en casa, les preguntó: ¿De qué discutíais por el camino?
Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.
Jesús se sentó, llamo a los Doce y les dijo: - Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos...”

Reflexión del Evangelio de hoy

  • Hoy celebramos  a la Beata Ascensión Nicol.

Nació en Navarra en 1868. A los 17 años ingresó como religiosa en el convento de Santa Rosa, de Huesca, de terciarias dominicas, con las que se había educado.

En 1913 llega a su monasterio el obispo dominico Monseñor Ramón Zubieta, Vicario Apostólico de la Prefectura Apostólica de Santo Domingo de Urubamba y Madre de Dios , y pide religiosas que le acompañen en su tarea evangelizadora en la Selva Amazónica. Madre Ascensión se ofrece como misionera, y parte para Perú en compañía de otras Hermanas.

En 1918 funda con Monseñor Zubieta,  las Hermanas Misioneras del Rosario, para “evangelizar en los lugares donde la Iglesia más nos necesite”.

Murió en Pamplona en 1940. Y fue beatificada el 14 de mayo de 2005.

  • “Confía en Dios, que él te ayudará.”

Como un padre que enseña a sus hijos, Ben Sirac, nos da unos consejos prácticos para el momento de la tentación. Y nos advierte: si quieres ser fiel al Señor, prepárate para la lucha. Porque la tentación nos acompañará como nuestra propia sombra hasta el último suspiro.
Y nos  dice que suframos con paciencia las tribulaciones en unión íntima con Dios, porque “todo lo puedo en aquel que me conforta”.
Que aceptemos como venida de la mano de la Dios la adversidad, con ánimo firme, sin desanimarnos, porque la virtud se acrisola en la tribulación.
Confiemos y esperemos en la misericordia de Dios, que El cuida de nosotros.
“Encomienda tu camino al Señor y él actuará.”

  • “En aquel tiempo...”

Jesús inicia su marcha hacia Jerusalén porque ha llegado su hora, y el Hijo del hombre va a ser entregado.

Los hombres lo matarán, pero cuando haya muerto, Dios lo resucitará.

En el viaje que ha emprendido hacia el lugar de su pasión y muerte, vuelve una vez más “a casa” (la casa de Simón y Andrés), e imparte a sus discípulos nuevas enseñanzas.

  • “Quien quiera ser el primero...”

De camino, los discípulos han discutido entre sí sobre quién era el mayor. Tan cerca, y tan lejos estaban del Maestro... No habían comprendido lo que significaba el seguimiento de Jesús.
Los judíos esperaban un mesías político y triunfador. Y también los amigos de Jesús... Nadie está a salvo de la ambición.

“Quien quiera ser el primero que se el último de todos y el servidor de todos”, es la enseñanza fundamental. Jesús afirma que sus servidores han de cambiar la ambición de poder por la actitud de servicio.

Padecemos todos una tentación casi irresistible de poder y dominio, y no sólo los políticos... Pues bien, Jesús nos dice que para ser el primero entre nosotros hay que hacerse el servidor de todos. A ejemplo del Maestro. Esto requiere abnegación, renuncia a los propios intereses, y grandes dosis de madurez personal.

En nuestra época asistimos a una inflación creciente de líderes “redentores y salvadores” de la humanidad (y también de nuestra Santa Madre Iglesia), que se presentan con la “receta mágica”, que cura todos los males y allana todas las dificultades. Y que en el mejor de los casos, sólo pueden ofrecer palabras vacías.

Jesús nunca enseñó ni pidió a sus discípulos nada que él no cumpliera primero. El, el Señor , practica y entiende la autoridad como humilde servicio. Es la gran novedad del cristianismo para los hombres y mujeres del siglo XXI.