Mar
17
Feb
2009
¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís?

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 6,5-8;7,1-5.10:

Al ver el Señor que la maldad del hombre crecía sobre la tierra, y que todo su modo de pensar era siempre perverso, se arrepintió de haber creado al hombre en la tierra, y le pesó de corazón. Y dijo: «Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he creado; al hombre con los cuadrúpedos, reptiles y aves, pues me pesa de haberlos hecho.»
Pero Noé alcanzó el favor del Señor.
El Señor dijo a Noé: «Entra en el arca con toda tu familia, pues tú eres el único justo que he encontrado en tu generación. De cada animal puro toma siete parejas, macho y hembra; de los no puros, una pareja, macho y hembra; y lo mismo de los pájaros, siete parejas, macho y hembra, para que conserven la especie en la tierra. Dentro de siete días haré llover sobre la tierra cuarenta días con sus noches, y borraré de la superficie de la tierra a todos los vivientes que he creado.»
Noé hizo todo lo que le mandó el Señor. Pasados siete días, vino el diluvio a la tierra.

Salmo

Sal 28, 1a.2.3ac-4.3b.9c-10 R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R/.

El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 8,14-21

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían mas que un pan en la barca.
Jesús les recomendó: «Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.»
Ellos comentaban: «Lo dice porque no tenemos pan.»
Dándose cuenta, les dijo Jesús: «¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis?»
Ellos contestaron: «Doce.»
«¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?»
Le respondieron: «Siete.»
Él les dijo: «¿Y no acabáis de entender?»

Reflexión del Evangelio de hoy

  • Yahvé decreta el diluvio.

El autor sagrado  quiere narrarnos el origen y prehistoria del pueblo elegido; y se sirve de antiguos mitos, adaptándolos a la fe y tradiciones del pueblo judío.
La maldad humana es tan grande que la justicia de Dios decreta su extermino.
Pero a la vez la grandeza de la bondad y misericordia de Dios se fijan en Noé para salvar a la humanidad. Y así de la universal destrucción habrá de salvar un resto.
Noé, justo entre los hombres de su generación creyó en la Palabra de Dios. De él habría de salir el retoño que sería la salvación para la humanidad. 

  • “¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois?”

El sábado (V semana),  hemos leído el relato evangélico de la multiplicación de los panes. A continuación (ayer), los fariseos piden un signo, cuando acaban de presenciar uno...  Este rechazo obstinado a impresionado a Jesús. Sin examinar sus palabras y acciones, sin ni siquiera ponerse a pensar si no estaría Dios por medio.
 Están ciegos. Y Jesús ve acercarse “su hora”.
De esta ceguera e incapacidad para dejarse enseñar, quiere advertir a los suyos. Y la ocasión se presenta, cuando habiéndose embarcado, los discípulos se olvidan de llevar pan.
Esto da pie a Jesús para poner en guardia a los discípulos sobre la “levadura de los fariseos”, y su poder de contagiar (los judíos consideraban la levadura como principio simbólico de corrupción. De ahí que la Pascua debía celebrarse con panes ácimos,  sin levadura).
Les avisa del peligro de falsas esperanzas mesiánicas de tipo temporal y triunfalista. Pero los discípulos están tan sumergidos en los pensamientos terrenos y cotidianos que no entienden, ni de lejos, lo que les quiere decir...
Y piensan que les habla de la falta de pan en la barca... ¿ Es que no podía solucionar su problema aquel que había alimentado a una multitud con cinco panes?.
Sin duda era muy doloroso para Jesús el comprobar que sus discípulos, a pesar de la cercanía al Maestro, no habían comprendido el sentido profundo de la multiplicación de los panes, el acontecimiento en el que han tomado parte. Y corren el peligro del que les advierte Jesús: el de acercarse a la postura de los incrédulos y extraños. De mirar, pero no ver, oír pero no entender (Mc. 4, 12).
Los hombres de hoy continúan exigiendo signos y prodigios, y un evangelio domesticado y a adaptado a la moda del momento.
Los discípulos de Cristo deben mirar más allá de la superficie de los acontecimientos y circunstancias para entender el camino de cruz del Maestro.
Nos dirá San Pablo “... un Cristo crucificado, escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; más para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo fuerza de Dios  y sabiduría de Dios. Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres”. ( 1 Cor. 1, 23- 25).
También hoy tenemos el milagro de la multiplicación de los panes, en la Eucaristía, que nos une con Cristo resucitado y glorificado...
“Señor que vea”. (Mc. 10, 51).