Sáb
23
Ene
2010
Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel 1, 1-27

En aquellos días, al volver de su victoria sobre los amalecitas, Da- vid se detuvo dos días en Sicelag. Al tercer día de la muerte de Saúl, llegó uno del ejército con la ropa hecha jirones y polvo en la cabeza; cuando llegó, cayó en tierra, postrándose ante David. David le preguntó: -«¿De dónde vienes?» Respondió: -«Me he escapado del campamento israelita.» David dijo: -«¿Qué ha ocurrido? Cuéntame.» Él respondió: -«Pues que la tropa ha huido de la batalla, y ha habido muchas bajas entre la tropa y muchos muertos, y hasta han muerto Saúl y su hijo Jonatán.» Entonces David agarró sus vestiduras y las rasgó, y sus acompañantes hicieron lo mismo. Hicieron duelo, lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Saúl y por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor, por la casa de Israel, porque hablan muerto a espada. Y dijo David: «¡Ay, la flor de Israel, herida en tus alturas! ¡Cómo cayeron los valientes! Saúl y Jonatán, mis amigos queridos, ni vida ni muerte los pudo separar; más ágiles que águilas, más bravos que leones. Muchachas de Israel, llorad por Saúl, que os vestía de púrpura y de joyas, que enjoyaba con oro vuestros vestidos. ¡Cómo cayeron los valientes en medio del combate! ¡Jonatán, herido en tus alturas! ¡Cómo sufro por ti, Jonatán, hermano mío! ¡Ay, cómo te quería! Tu amor era para mi más maravilloso que el amor de mujeres. ¡Cómo cayeron los valientes, los rayos de la guerra perecieron!»

Salmo

Sal 79,2-3.5-7 R/. Que brille tu rostro, Señor, y nos salve

Pastor de Israel, escucha,
tú que guias a José como a un rebaño;
tú que te sientas sobre querubines, resplandece
ante Efraín, Benjamín y Manasés;
despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.

Señor Dios de los ejércitos,
¿hasta cuándo estarás airado
mientras tu pueblo te suplica? R/.

Les diste a comer llanto,
a beber lágrimas a tragos;
nos entregaste a las contiendas de nuestros vecinos
nuestros enemigos se burlan de nosotros. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 3, 20-21

En aquel tiempo, Jesús fue a casa con sus discipulos y se juntó de nuevo tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.

Reflexión del Evangelio de hoy

Aunque el Evangelio de hoy es muy corto, en él observamos realidades de la vida de Jesús de Nazaret, que también tienen reflejo en nuestro día a día  de hoy. Es curioso que tanto la “falta de tiempo” como los “juicios a terceros” y el “conflicto familiar” fueron realidad entonces, y lo siguen siendo también ahora.

    Impresiona saber que la actividad diaria tanto de Jesús como de sus discípulos fuera de tal magnitud que no les quedaba tiempo ni para comer. Nos hace pensar en que la oferta de esperanza de Jesús de Nazaret y sus discípulos era tan fuerte que la demanda de un encuentro con él se disparó hasta producir un exceso difícil de controlar que afectaba incluso a la esfera personal e intima de Jesús y de los discípulos. En este sentido y haciendo un paralelismo con nuestra sociedad actual, vemos que nosotros/as también tenemos un ritmo de vida acelerado, donde tendemos a sacrificar lo importante por lo urgente y, aunque en un principio podemos llegar a identificarnos fácilmente con Jesús, observamos que ni Èl ni los discípulos tienen tiempo propio porque éste lo invierten en el encuentro personal con los más necesitados de esperanza, que al final resulta ser el ENCUENTRO con Dios Padre y Madre. Es aquí donde debemos pararnos a reflexionar y ver si nuestra falta de tiempo personal proviene, como el de Jesús de Nazaret, de la atención a los más desfavorecidos y de la predicación de la gracia.

    Por otra parte, como ya hemos dicho, asoman en el corto Evangelio de hoy tanto el “conflicto familiar” como los “juicios a terceros”. O mejor dicho, la producción de conflictos en la esfera íntima y familiar derivados de los juicios de valor de terceros ajenos. Esto, sigue siendo muy común tanto en la vida familiar como en la comunitaria. Y aquí, todos y todas debemos hacer una revisión de nuestro modo de mirar y catalogar a otros/as y de difundir nuestras percepciones de la vida, motivaciones y opciones de las personas que nos rodean. Ya hemos visto como el propio Jesús resulta también afectado por los cometarios condenatorios de terceros que le perjudicaron hasta el punto de catalogarlo de enajenado mental. La familia, seguramente preocupada y con afán de protección, quiso “llevárselo” y alejarlo de los comentarios dañinos de otras personas.

    El conflicto forma parte de nuestra realidad cotidiana y también, como hemos visto, de la realidad de Jesús de Nazaret, quien no sólo tuvo conflictos con las instituciones y el poder político y religioso, sino con su propia familia o comunidad. Es una pena que el Evangelio sea tan corto y que no nos permita extraer más datos de cómo se gestionaron las desavenencias, pero lo que está claro es que la opción de Jesús fue, no sólo asumida y aceptada, sino también comprendida y seguida por su familia. Y esto no pudo conseguirse sin diálogo, escucha, empatía, paciencia y hasta creatividad.