Mar
26
Ene
2010
El que cumple la voluntad de Dios…

Primera lectura

Lectura del segundo libro de Samuel 6, 12b-15. 17-19

En aquellos días, David fue y trajo con algazara el Arca de Dios de la casa de Obededom a la ciudad de David.
Cuando los portadores del Arca del Señor avanzaban seis pasos, se sacrificaba un toro y un animal cebado.
David iba danzando ante el Señor con todas sus fuerzas, ceñido de un efod de lino.
Él y toda la casa de Israel iban subiendo el Arca del Señor entre aclamaciones y al son de trompetas.
Trajeron el Arca del Señor y la instalaron en su lugar, en medio de la tienda que había desplegado David.
David ofreció ante el Señor holocaustos y sacrificios de comunión. Cuando acabó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en el nombre del Señor del universo. Repartió a todo el pueblo, a la muchedumbre de Israel, hombres y mujeres, una torta de pan, un pastel de dátiles y en pastel de uvas pasas. Tras lo cual, todo el pueblo se fue, cada uno a su casa.

Salmo

Sal 23, 7. 8. 9. 10 R/. ¿Quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor en persona

¡Portones!, alzad los dinteles
que se alcen las puertas eternsales:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso,
el Señor valeroso en la batalla. R/.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las puertas eternales:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios del universo,
Él es el Rey de la gloria. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 3, 31-35

En aquel tiempo, llegaron la madre de Jesús y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar.
La gente que tenia sentada alrededor le dice:
«Mira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan».
Él les pregunta:
«¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?».
Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice:
«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre».

Reflexión del Evangelio de hoy

  • “No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor”.

    Hoy recordamos a Timoteo y a Tito, dos de los más fieles discípulos de Pablo.

    Pablo se llena de alegría al recordar la fe sincera de su discípulo Timoteo, “fe que arraigó primero en su abuela y en su madre, y que también había arraigado en él”. Es importante destacar la importancia tan grande de la educación de la fe en el seno de la familia. Los padres deben dar lo mejor a sus hijos, ¿y qué es lo mejor?: darles a conocer a Jesucristo. Misión de cada día llevada adelante por su Espíritu Santo, “porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio”.

    Pablo tiene claro lo que el Señor quiere de Él, lo que es por voluntad de Dios. “Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios para anunciar la promesa de vida que está en Cristo Jesús”. Esto es lo que habría transmitido a Timoteo y a Tito, sus discípulos: dar sus vidas en conocer la voluntad del Señor y cumplirla. ¿Sabes lo que quiere Dios de ti? Un cristiano no puede vivir sin saber para qué vive, o para quién vive. Como Pablo, nuestra vida debe ser un vivir para Cristo. “No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor”. Vivamos en oración, en diálogo con nuestro Padre Dios para conocer su voluntad.

  •     “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? El que cumple la voluntad de Dios, ése”.

    Antes era Pablo, y ahora el mismo Jesús es el que nos repite la tarea más importante que tenemos que hacer en nuestra vida: cumplir la voluntad de su Padre. Nos invita a formar parte de la gran familia de los hijos de Dios: “El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.”

    Una vez más, el criterio de Jesús choca frontalmente con el criterio “lógico”. Pasar de la familia “de la carne” a la del “espíritu” es una característica del Reino que Jesús predica. Y, como en todo, Él es el primero. ¿Y María? Forma parte de un modo especialísimo de esta nueva familia espiritual. Al pie de la cruz Jesús mismo no la entregará como “Madre de los creyentes”. Así, ella empezó siendo Madre en sentido humano, y se transformó en Madre Espiritual. ¡Acudamos a Ella!