Evangelio del día
Segunda Semana de Adviento

Del día 5 al 11 de Diciembre de 2010

Convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos

Introducción a la semana

La segunda semana de Adviento contempla las lecturas del llamado Segundo Isaías (capítulos 40-55 del libro de este profeta), escrito en una época mucho más tardía que el Primer Isaías (caps. 1-39). Se suele conocer como el “libro de la consolación”, ya que el consuelo es la tónica que lo caracteriza; consuelo que el profeta quiere transmitir al pueblo, al final de un exilio de unos cincuenta años en Babilonia (s. VI a. C.). Ese consuelo se basa en la confianza en Dios, cuyo fundamento es, por una parte, su poder creador al que nada resiste, y, por otra, su continua solicitud por Israel a lo largo de su historia pasada. Ese Dios que está a punto de intervenir restaurará las fuerzas debilitadas de su pueblo, a quien atenderá con mimo, a quien enseñará el camino del bien, para quien hará florecer el desierto. Los salmos de estos días son un eco de esta certeza y una invitación a bendecir la grandeza y la bondad del Señor que ya llega. En el evangelio de Mateo, Jesús confirma la bondad de ese Padre que busca al que se ha perdido, y ofrece su propio corazón como descanso al agobiado.

Las lecturas bíblicas de esta semana evocan también la figura de Elías, un profeta vigoroso y taumatúrgico, símbolo del juicio de Dios contra los impíos. En él podemos detectar una referencia implícita al Precursor del Señor, Juan el Bautista. De él habla también Jesús, que advierte de que ha llegado ya, aunque muchos no lo han reconocido ni han querido reaccionar al imperativo de su palabra.

Celebraremos también a san Ambrosio, obispo de Milán en el siglo IV y uno de los cuatro grandes doctores de la Iglesia latina (junto con san Agustín –a quien bautizó-, san Jerónimo y san Gregorio Magno). Y la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María (la Purísima), dogma definido por la Iglesia en 1854. Esta fiesta nos recuerda que María fue la primera redimida por la muerte de su Hijo, pero también que ese es el destino que Dios proyectó para nosotros y del que ella es prototipo: ser “santos e irreprochables ante él por el amor” (Ef 1, 4).
 

Fray Emilio García Álvarez

Fray Emilio García Álvarez
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

Días de la semana