Sun
13
May
2012

Homilía VI Domingo de Pascua

Año litúrgico 2011 - 2012 - (Ciclo B)

Permaneced en mi amor

Introducción

Nos acercamos casi sin pretenderlo a final del tiempo pascual. A este sexto domingo de Pascua ya solo le seguirán la Ascensión del Señor y posteriormente Pentecostés, fiesta del Espíritu, don del Señor. Se hace urgente recordar lo importante, lo único necesario, lo sustantivo: la hondura y novedad del nuevo mandamiento desde el que vivir nuestra relación con Dios y con nuestros semejantes. La liturgia en sus textos bíblicos así nos lo recuerda. Se nos invita a vivir desde la ley del amor precisamente porque Dios es Amor, en palabras de San Juan. Una ley del amor que aunque pudiera parecer sencilla o incluso una “romanticidad” poco viable para estos tiempos de crisis es el medidor perfecto de nuestro grado de humanidad y prueba de fuego de nuestra fe. Los mayores sacrificios, las más altas entregas son fruto del amor. Siempre utilizó el mismo ejemplo: se pueden regalar rosas por San Valentín pero regalar un riñón, como aparecía este año por televisión, solo es posible desde un amor total y oblativo donde la preocupación por el otro casi supera la propia. Y la fe solo puede ser comprendida desde esta clave antropológica. Como bien decía Von Balthasar solo el amor es digno de fe. Amamos en quien confiamos y confiamos en quien amamos. Si la fe es confianza sabemos donde podemos poner nuestro amor. Y confiamos porque hemos sido amados.