Evangelio del día
Quinta Semana de Pascua - Año Par

Del día 6 al 12 de Mayo de 2012

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos

Introducción a la semana

Con la euforia pascual apenas advertimos el inexorable tránsito del tiempo; estamos ya en el quinto tramo del recorrido resurreccional. Las lecturas de este domingo pascual, de aparente dispersión en sus mensajes, enfatizan tres momentos creyentes de honda trascendencia: la gente de Jerusalén no se fía de Pablo, otrora perseguidor de los cristianos, y éste tiene que autopromocionarse diciendo que había visto al Señor en el camino; la carta de Juan nos recuerda nuestra vocación de la verdad y la fiel asistencia del Espíritu en todos nuestros afanes; el evangelio, apoyado en la alegoría de la vid, nos evoca nuestra gran verdad: que si no continuamos unidos al tronco (Jesús de Nazaret) seremos sarmientos inútiles, infecundos.

De lunes a jueves, los Hechos de los Apóstoles nos ofrecen la crónica de los viajes apostólicos de Pablo de Tarso, no exentos de peligros, trufados de vicisitudes sin cuento, pero con una fecundidad evangelizadora más que modélica; valentía predicadora se llama. Completa la semana el relato del llamado Concilio de Jerusalén, donde Pedro y Pablo dirimen, en diálogo abierto y oración discernidora, las dificultades surgidas en el proceso de crecimiento y pluralidad de la naciente iglesia.

El cuarto evangelio proporciona las páginas de la segunda lectura de esta semana. En los dos primeros días acogemos la parte final del discurso de despedida (y en tales situaciones se habla con el corazón en la mano). El resto de la semana lo ocupa todo el capítulo decimoquinto del evangelio de San Juan: ampliación del discurso de despedida, recordatorio del principal mandamiento y de lo mucho que Dios nos quiere (Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos), aviso de las dificultades que surgirán, promesa del Espíritu… equipaje para el pueblo de Dios que quiere ser testigo del mucho amor que nos tiene nuestro Padre Dios.

Los frailes y hermanas predicadores evocamos el miércoles esa imagen que tenemos todos grabada en la fibra más tierna de nuestro corazón: María, con su manto abierto, que acoge a todos los que siguen a su Hijo al estilo del Predicador de la Gracia, Domingo de Guzmán. Es el Patrocinio de María en la Orden de los Predicadores. La semana nos ofrece también la memoria de dos insignes evangelizadores: uno, el fraile consejero, San Antonino de Florencia OP., otro, San Juan de Ávila, el protector de todo el clero español e incansable vocero del evangelio por tierras andaluzas; uno más del impresionante ramillete de seguidores de Jesús en el siglo XVI español. Hermosos ejemplos de sarmientos que sólo saben vivir de la fuerza que le viene de la vid, Jesús de Nazaret.

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)

Días de la semana