Dom
8
Mar
2009

Homilía Segundo Domingo de Cuaresma

Año litúrgico 2008 - 2009 - (Ciclo B)

Éste es mi Hijo amado; escuchadlo

Pautas para la homilía

  • Sentados o en camino…

De manera sugerente, el texto de Marcos nos invita a asumir la historia personal y social. Las palabras de Pedro, un tanto alterado por el espectáculo que contemplan sus ojos, dejan ver claro el deseo de evadir  la realidad cotidiana, cargada de tintas negras, y fugarse hacia una escena inédita – la Transfiguración- bastante gratificante. La tradición dominicana nos invita a asumir la Historia como fuente de sabiduría. Como el gran libro de la vida donde hay mucho que aprender; y como un espacio para  transformar, según los signos de los tiempos y desde los valores del Evangelio. ¿Cuál es mi postura frente a la historia que me toca vivir? ¿Qué aportes hago en mi comunidad, parroquia, entorno?

  • Anticipo del Reino

El Evangelio de este domingo de Cuaresma pareciera romper con el horizonte austero y penitencial, tan propio de este tiempo litúrgico. Nos eleva al simbólico monte que hace cobrar distancias de las luchas y sufrimientos de la planicie, para deslumbrarnos con ese regalo de Cristo transfigurado, anticipo de su resurrección. Y de la nuestra. También podemos gozar de ese adelanto del Reino en la oración, sabiendo que no subimos al monte con Jesús para quedarnos allí, sino para bajar transformados y saborear los regalos y sorpresas de Dios, en tantos lugares y de tan diversas maneras.

  • Cultivo de la escucha

Como a Pedro, Santiago y a Juan, Jesús sigue  tomando la iniciativa de invitarnos a un lugar solitario y silencioso para revelarnos sus secretos. Para sorprendernos con anticipos de ese “cielo nuevo” donde habita la alegría. Acoger esta invitación implica ser gratuitos en cuanto a reservar tiempo para Él. Implica abrir el oído y escuchar, vacios de sí, al Señor que nos habla. Con actitudes de apertura y acogida,  escuchemos al Padre que nos sigue diciendo: “Éste es mi Hijo amado; escuchadlo” ¿Cómo está mi actitud de escucha? ¿Dedico tiempo para escuchar a los demás? ¿Cuánto tiempo dedico a la escucha de Dios?

  • La fe que inspira

La vida de Abrahán está marcada por la virtud teologal de la fe. Ella le inspira el desprendimiento, la gratuidad, la confianza plena en el Dios de la vida. Es el fundamento que no mide los riesgos a favor del Reino. ¿Cómo está nuestra fe? ¿A qué nos compromete? Por experiencia sabemos que Dios no nos pide nada superior a nuestras propias fuerzas. Y también hemos experimentado que su amor nos envuelve y protege. Cada día nos sorprende con nuevos gestos de amor, como le sorprendió a Abrahán. Que el Camino espiritual de la fe nos lleve a cultivar el abandono en Dios, Padre bueno y a inspirar nuestra propia vida desde ese horizonte de luz y de esperanza.

  • Construyendo fraternidad

La implicación en la historia, desde una vida de fe y esperanza en la resurrección, nos compromete a ser constructores/as de fraternidad. Si consideramos la globalización en su dimensión positiva, como la denominan algunos autores, desde abajo,  son reconfortantes los movimientos por la paz y en contra de la guerra. En el Foro Social Mundial hemos visto la globalización de la lucha por la justicia, las marchas contra el hambre, contra el tráfico de niños, a favor de los refugiados. Y así en otras instancias eclesiales y sociales ¿Cómo está nuestro compromiso al respecto? ¿Realizo gestos de fraternidad hacia dentro: familia, comunidad, entorno? ¿Qué gestos concretos hago a favor de un mundo más fraterno?