Mar
6
Ene
2026

Homilía Epifanía del Señor

¡Levántate y resplandece, Jerusalén porque llega tu luz!

Pautas para la homilía de hoy

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”

Estos magos, hombres de ciencia y de fe, están atentos a los signos de los tiempos para buscar signos divinos. Celebramos hoy la Fiesta de la Epifanía del Señor. La palabra epifanía significa, en griego, manifestación o aparición. Esta manifestación encuentra una imagen perfecta en la aparición de la primera claridad de la mañana, al despuntar el alba. Creo que todos hemos tenido esta hermosa experiencia de ver el despertar de un nuevo día y lo fascinados que quedamos ante la manifestación, así como ante el despliegue de toda la sinfonía de la creación en cada rayo de luz, que acaricia todo lo creado. Jesucristo es, sin duda alguna, la luz del mundo que viene a todos para salvarnos. La luz de Dios se convierte así en faro y guía para toda la humanidad. Por eso el profeta exclamará con voz potente: «¡Levántate y resplandece, Jerusalén, porque llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!» (Is 60,1).

Estos extraños al judaísmo han interpretado los signos de los tiempos y han apostado por aceptar al recién nacido como su luz. Se convierten así, en partícipes de las promesas de Dios. Bien lo ilustra Pablo cuando escribe: «que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, y partícipes de la misma promesa en Jesucristo, por el Evangelio» (Ef 3,6). En Cristo, las barreras de todos los pueblos son derribadas y son coherederos para formar un solo cuerpo, que es la Iglesia.

Al igual que los sabios de Oriente, debemos poseer primero una sensibilidad despierta en nuestra vida para poder reconocer las manifestaciones de Dios y su paso por nuestra existencia. Esto es, identificar la presencia del Reino del Dios en el mundo. Y, en segundo lugar, responder a los desafíos y oportunidades que presenta nuestra época, de modo que, al igual que ellos, nos pongamos en camino, proclamemos y adoraremos al Señor.

“Se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño”

Es curioso que, después de escuchar a Herodes y reemprender su búsqueda, la estrella vuelve a brillar y les conduce hacia su destino final. Existe un gran contraste de actitudes entre Herodes, los sumos sacerdotes, escribas y los sabios. Por una parte, Herodes siente miedo ante la noticia y percibe una amenaza a su poder. Los sumos sacerdotes y escribas, aun conociendo las coordenadas del nacimiento del Cristo, no son capaces de ponerse en movimiento, en acción; ni de dar el gran salto de la conversión. Por otra parte, los sabios guiados por la luz de la razón, dada por la estrella, complementan su saber con la luz de la revelación, dada por la Escritura, y continúan su búsqueda con mayor tesón.

Ser seguidores de Jesús, el Cristo, es estar en camino. Por eso ya desde los primeros tiempos del cristianismo, a los discípulos de Cristo se les denominó “los del camino”. Ponerse en camino implica desprendimiento, salir de uno mismo y dejar las comodidades, el poder. Ser cristianos en camino requiere la desinstalación de nuestras seguridades para fiarse más en Dios; superar nuestros miedos para confiar en la providencia de Dios, aceptar la sorpresa y la novedad que Jesús nos pueda ofrecer, porque será Dios mismo quien se nos haga el encontradizo. Concurrir con Él en el camino será la mayor alegría que el ser humano pueda experimentar.

“Y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra”

Frente al misterio de un Dios hecho carne en la mayor vulnerabilidad y humildad, lo propio de la respuesta humana es adorar. El salmista canta: “Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra”. Los regalos, oro, incienso y mirra manifiestan quién es este niño. Oro, propio de los reyes; incienso, en reconocimiento de su divinidad; y mirra, en alusión a su humanidad y el anuncio profético de su pasión y muerte por nuestra salvación.

Tendríamos que preguntarnos: ¿qué regalos, o dones, le ofrecemos al Señor en esta festividad? ¿Qué le llevo yo a Dios para la celebración de este día? Celebrar la Epifanía es encontrarnos con el mismo Cristo a quien adoraron los sabios del Oriente. ¡Que nuestro corazón se llene de alegría ante el encuentro con Él y con nuestros hermanos en la celebración del banquete eucarístico! Que le adoremos con sincero corazón, humildad y reverencia! Y, al volver a nuestros quehaceres, vayamos transformados por “otro camino”, un camino de luz, de amor y esperanza, con el compromiso de ser estrellas que conduzcan a otros hacia un encuentro íntimo con Cristo, luz de todas las naciones.

 

¿Dónde está Jesús para mí? ¿Dónde lo busco? ¿Dónde lo encuentro?

¿Qué “estrellas” veo aparecer en mi vida? ¿Qué señales descubro en mi camino que me invita a acercarme más a Él?

¿Cómo puedo ser una “estrella” que conduce a Jesús, en mi entorno familiar, laboral, de amistad, en la comunidad eclesial...? 

¿Qué le ofrezco como regalo al Señor en el día de la Epifanía? ¿Y cómo comunidad, qué le llevamos?


Evangelio de hoy en audio



Fr. Raisel Matanzas Pomares O.P.

Fr. Raisel Matanzas Pomares O.P.
Convento de San Juan de Letrán (La Habana, Cuba)

Nací en Trinidad en 1982 y soy fraile dominico del Vicariato de Pedro de Córdoba, en La Habana. Tras mis estudios en Trinidad y Sancti Spíritus, obtuve la Licenciatura en Psicología por la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas (2008). Completé luego mis estudios de filosofía y teología en República Dominicana, en 2016. Ese mismo año fui ordenado diácono y en 2017 presbítero. He ejercido diversas tareas pastorales en Cuba, República Dominicana y España, incluida la promoción vocacional. En 2021 me gradué en la Licenciatura-Máster en Teología Espiritual por la Universidad Pontificia Comillas, especializándome en acompañamiento y dirección espiritual. Actualmente realizo acompañamiento psicológico y espiritual, soy director del Prenoviciado del Vicariato Pedro de Córdoba, administrador del Centro de Estudios Fray Bartolomé de las Casas y párroco de San Juan de Letrán en La Habana, además de impartir clases de Psicología y Espiritualidad en el Seminario San Carlos y San Ambrosio y en el CFBC.

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