Vie
27
Mar
2020

Evangelio del día

Cuarta semana de Cuaresma

El Verdadero es el que me envía

Primera lectura

Lectura del libro de la Sabiduría 2, 1a. 12-22

Se decían los impíos, razonando equivocadamente:
«Acechemos al justo, que nos resulta fastidioso:
se opone a nuestro modo de actuar,
nos reprocha las faltas contra la ley
y nos reprende contra la educación recibida;
presume de conocer a Dios
y se llama a sí mismo hijo de Dios.
Es un reproche contra nuestros criterios,
su sola presencia nos resulta insoportable.
Lleva una vida distinta de todos los demás
y va por caminos diferentes.
Nos considera moneda falsa
y nos esquiva como a impuros.
Proclama dichoso el destino de los justos,
y presume de tener por padre a Dios.
Veamos si es verdad Jo que dice,
comprobando cómo es su muerte.
Si el justo es hijo de Dios, él lo auxiliará
y lo librará de las manos de sus enemigos.
Lo someteremos a ultrajes y torturas,
para conocer su temple y comprobar su resistencia.
Lo condenaremos a muerte ignominiosa,
pues, según dice, Dios lo salvará».
Así discurren, pero se equivocan,
pues los ciega su maldad.
Desconocen los misterios de Dios,
no esperan el premio de la santidad,
ni creen en la recompensa de una vida intachable.

Salmo

Sal 33, 17-18. 19-20. 21 y 23 R/. El Señor está cerca de los atribulados

El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R/.

El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor. R/.

Él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 7, 1-2. 10. 25-30

En aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.
Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
«¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado».
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

Reflexión del Evangelio de hoy

“Veamos el desenlace de su vida”

Este pasaje del Libro de la Sabiduría nos expone los sentimientos y actitudes de “los impíos” ante la vida y ante los justos. Se comprende que la vida de los justos les resulte incómoda, no solo porque es muy distinta de la suya, sino porque se sienten interpelados por ella: “nos echan en cara nuestros pecados, nos reprenden nuestra educación errada”.

Punto clave en esa vida diferente es que los justos “se glorían de tener por Padre a Dios”, y cuentan con Él en todos los momentos de la vida terrena.

Los impíos se marcan un reto. Van a someter al justo a una prueba definitiva: “le condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay alguien que se ocupe de él”. Si Dios está con él lo salvará y probará la bondad de su vida. “Si es justo, hijo de Dios, lo auxiliará, y lo librará del poder de sus enemigos”.

Nos es fácil ver en estas palabras la muerte de Cristo y su resurrección en este pasaje del Libro de la Sabiduría, que fue escrito hacia la mitad del siglo I antes de Cristo. Nosotros, los seguidores de Cristo, los que queremos ser justos según la justicia del evangelio, sabemos que nos espera la misma suerte que a nuestro Maestro y Señor.

“Yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía”

Nos es fácil aplicar lo dicho en la primera lectura del Libro de la Sabiduría a Cristo Jesús. Los judíos, principalmente sus autoridades, han declarado la guerra abierta a Jesús. “Tratan de matarlo”. Su evangelio, en varios puntos, es muy diferente a lo expuesto por las autoridades religiosas del pueblo judío y les ha puesto en evidencia más de una vez.

Piensan que Jesús quiere destruir la religión judía de siempre, la que ellos tenían como venida de Dios a través de los patriarcas y profetas. De todas las maneras, parte del pueblo sospecha que Jesús, basándose en sus palabras y acciones, puede ser el deseado y esperado Mesías.

Conocemos el desenlace de Jesús. Los jefes religiosos de entonces consiguen matarle, clavándole en lo alto de la cruz de los malditos. Pero Dios Padre estaba con él y lo resucitó al tercer día, probando la bondad de Jesús y de su mensaje.

La lección de la vida, muerte y resurrección de Jesús nos la tenemos que aprender. El que obra bien acaba bien; el que obra mal acaba mal. El que sigue a Jesús y vive como Jesús acaba como Jesús, recibiendo el premio de la resurrección a una vida de total felicidad y para toda la eternidad.