Sun
1
Apr
2012

Homilía Domingo de Ramos

Año litúrgico 2011 - 2012 - (Ciclo B)

Realmente este hombre era Hijo de Dios

Introducción

Con el domingo de Ramos comenzamos la Semana Santa, la Semana grande. No convendría que esta semana perdiésemos la perspectiva de lo verdaderamente importante y nos quedásemos en las manifestaciones externas, mezcla de folklore popular, arte, y sensibilidad religiosa. Estas cosas son legítimas y buenas, pero siempre que no sean una pantalla que impida vivir el acontecimiento central de nuestra fe, a saber, la muerte y la resurrección de Cristo. Los humanos somos así: necesitamos de lo sensible, de lo externo, de lo corporal y de lo festivo, para manifestar nuestros sentimientos. Pero no podemos quedarnos en lo externo. Debemos ir más allá, para buscar un encuentro personal con el Jesús que nos salva. Esta semana será santa en la medida en que nosotros nos hagamos santos. La liturgia de este domingo de Ramos comienza haciendo memoria de la entrada de Jesús en Jerusalén, montado sobre un borrico. No entra sobre un caballo, propio de los guerreros. Entra sobre un borrico, animal manso y pacífico, porque Jesús viene en son de paz. Luego escucharemos el relato de la pasión según san Marcos. En este momento, en el que las fuerzas del mal buscan deshacerse del príncipe de la paz, Jesús sigue siendo coherente con sus designios de paz. Por eso no responde al mal con el mal, ni al insulto con el insulto. En su pasión no profería amenazas.