Jue
3
Dic
2009

Evangelio del día

Primera semana de Adviento

Confiad siempre en el Señor porque el Señor es la roca perpetua

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 26,1-6:

Aquel día, se cantará este canto en el país de Judá: «Tenemos una ciudad fuerte, ha puesto para salvarla murallas y baluartes: Abrid las puertas para que entre un pueblo justo, que observa la lealtad; su ánimo está firme y mantiene la paz, porque confía en ti. Confiad siempre en el Señor, porque el Señor es la Roca perpetua: doblegó a los habitantes de la altura y a la ciudad elevada; la humilló, la humilló hasta el suelo, la arrojó al polvo, y la pisan los pies, los pies del humilde, las pisadas de los pobres.»

Salmo

Sal 117,1.8-9.19-21.25-27a R/. Bendito el que viene en nombre del Señor

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes. R/.

Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.
Ésta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación. R/.

Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7,21.24-27

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.»

Reflexión del Evangelio de hoy

  • “Confiad siempre en el Señor porque el Señor es la roca perpetua”

-Sólo el hombre que confía en el Señor, es capaz de enfrentarse sin miedo a los mayores retos y dificultades.

 El ejemplo lo tenemos en el Santo que celebramos hoy. Francisco de Javier Ante la frase evangélica que le recuerda Ignacio de Loyola: “Javier, Javier, que le importa al hombre ganar todo el mundo si al fin pierde su alma”.

Javier, con la confianza puesta en el Señor  y ánimo firme, lo deja todo y emprende la misión de llevar la Buena Nueva a los pueblos que aun no  la conocen.
Cristo le cautiva, y con humildad, pies descalzos y ánimo generoso se lanza a conquistar el mundo para  Cristo.

  • “No todo el que dice Señor, Señor…sino el que  cumple la voluntad de mi Padre que está en los cielos”

Javier entendió estas palabras de Cristo  y comprendió que la voluntad de Dios es “que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad” (1Tm 2,4).
Siente la necesidad de que todos conozcan a Cristo, roca firme, verdad absoluta,  Viendo que  su sabiduría, riqueza, familia, castillo están edificados sobre arenas movedizas, que  no valen nada, si no están conformes con la voluntad del Padre, se lanza a edificar el Reino sobre roca fuerte  llevando a la práctica el Mensaje Evangélico.

Somos Iglesia y si esta no es misionera, no es la Iglesia de Cristo. Preguntémonos: ¿qué hago yo  en mi familia,  con mis amigos, en mi entorno para que el Mensaje Evangélico llegue a todos los que no lo conocen?