Vie
2
Dic
2011

Evangelio del día

Primera semana de Adviento

Que os suceda conforme a vuestra fe.

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 29, 17-24:

Esto dice el Señor: Pronto, muy pronto, el Líbano se convertirá en vergel, el vergel parecerá un bosque; aquel día oirán los sordos las palabras del libro; sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos. Los oprimidos volverán a alegrarse con el Señor y los pobres gozarán con el Santo de Israel; porque se acabó el opresor, terminó el cínico; y serán aniquilados los despiertos para el mal, los que van a coger a otro en el hablar, y al que defienden en el tribunal con trampas y por nada hunden al inocente.
Así dice a la casa de Jacob el Señor, que rescató a Abrahán: Ya no se avergonzará Jacob, ya no se sonrojará su cara, pues cuando vea mis acciones en medio de él santificará mi nombre, santificará al Santo de Jacob y temerá al Dios de Israel. Los que habían perdido la cabeza comprenderán, y los que protestaban aprenderán la enseñanza.

Salmo

Sal. 26, 1.4.13-14 R. El Señor es mi luz y mi salvación

El Señor es mi luz y mi salvación;
¿A quién temeré? Una cosa pido al Señor,
eso buscaré: Habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida. R.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.R.

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 9,27-31

Dos ciegos seguían a Jesús, gritando: «Ten compasión de nosotros, hijo de David». Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo: «¿Creéis que puedo hacerlo?». Contestaron: «Sí, Señor». Entonces les tocó los ojos, diciendo: «Que os suceda conforme a vuestra fe».Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente: «¡Cuidado con que lo sepa alguien!». Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.

Reflexión del Evangelio de hoy

Dice el refrán que el que espera, desespera.

Y por eso ya no vamos a esperar más. Nos negamos a creer que muy pronto los sordos, los ciegos, los oprimidos, los y las pobres del mundo gozarán con el “Santo de Israel”. No estamos a la expectativa de que la Iglesia sea una, de los pobres y abierta para todos/as. No tenemos el anhelo de que las disciplinas, como la economía o la política, estén al servicio del ser humano, ni de que el norte de este mundo deje de ignorar y explotar al sur. No pensamos tener en perspectiva ni tan siquiera el que nuestras familias (casas, comunidades, Familia Dominicana…) se sustenten en la hermandad, la justicia, la solidaridad. No tenemos la ilusión de un mundo en Paz, sin opresores, gente cínica y despierta al mal que se aprovecha del inocente.

No. Ya no aguardamos más las promesas del profeta Isaías… Porque con Jesús hemos recuperado la visión. Su Reinado ya está entre nosotros. Él nos ha empoderado para vivirlo y hacerlo vivir a nuestro alrededor cada día. Con Él no nos faltan las fuerzas y nuestro trabajo construye otro mundo, Él nos ha dicho: “Que sean vuestros anhelos, vuestra fe, realidad.”

“El Señor es nuestra Luz y nuestra Salvación…”.