Evangelio del día
Primera semana de Adviento

Del día 27 de Noviembre al 3 de Diciembre de 2011

Vigilad, porque no sabéis el día ni la hora

Introducción a la semana

Abrimos un nuevo ciclo litúrgico, el B, con el tiempo del Adviento; en estas cuatro semanas dis-pondremos de estímulos creyentes y celebrativos sobrados para tensar el arco de nuestra esperanza a dos niveles; uno, el que se expresa en el anhelo de la última y definitiva venida de Cristo, remate en plenitud de nuestra historia; y el otro, el más próximo, que se encamina para vivir con hondura el prodigio de un Dios humanado en nuestra Navidad, al que nada de nuestras vidas le es ajeno. El primer domingo del Adviento es un apretado haz de expectativas orantes, de vivencias creyentes (que brille tu rostro, Señor, y nos salve…, aguardamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo), y de compromisos fraternos porque sabemos que el Señor viene, aunque sobre algunos pese la igno-rancia de no saber en qué día.
A lo largo de la semana, el profeta Isaías nos brindará palabras ilusionantes, imágenes poéticas de paz y armonía mesiánicas, experiencias de salvación que son el mejor impulso para hacer camino y comunidad esperando la venida del Señor. A tiempos difíciles, esperanza comprometida.

Además, en estos primeros siete días del adviento evocamos a dos apóstoles y misioneros a quienes el mundo les parecía pequeño a la hora de predicar la buena nueva del evangelio por toda la rosa de los vientos: Andrés, hermano de Pedro, que ostenta el honroso título de ser el primer discípulo de Cristo, el primer llamado; es preciso que no se apague su memoria para que siga siendo puente de unión entre los cristianos católicos y ortodoxos. Y el navarro Francisco Javier, modelo y padre de misioneros que sigue admirándonos por su dedicación apostólica y su dinamismo evangelizador.

Fr. Jesús Duque O.P.

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)

Días de la semana