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Dom
11
Dic
2011

Homilía III Domingo de Adviento

Año litúrgico 2011 - 2012 - (Ciclo B)

Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados.

Introducción

Este tercer domingo de Adviento, la liturgia nos invita a leer qué hay de vida en los “desiertos” de nuestro tiempo. Porque en lugares y momentos difíciles también se pueden abrir paso la confianza en el futuro y la alegría. El desierto puede ser lugar de crisis, pero también de encuentro, donde afloran las debilidades pero también las fortalezas y recursos insospechados. La liturgia nos invita a escuchar las “voces en el desierto” para sintonizar con las voces que hablan de aspiraciones y proyectos que promuevan un gozo sin exclusiones, un gozo fruto de la “vida según el Espíritu”. Al mismo tiempo, el testimonio de los profetas en este domingo, nos estimula a convertirnos en portavoces de los que no tienen voz. No debemos olvidar que muchos ruidos e intereses creados pretenden silenciar la voz de Dios y su Espíritu en la vida pública. Cada encuentro con Jesús resucitado en la eucaristía nos empujar a “no apagar el Espíritu”, a mantenernos constantes en la oración y el combate frente al mal. Dios es alegría y fidelidad. Donde está Dios hay futuro.