Mar
14
Feb
2017
Yo te haré luz de los gentiles

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 46-49

En aquellos días, Pablo y Bernabé dijeron a los judíos:
«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: “Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el confín de la tierra”». Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y creyeron los que estaban destinados a la vida eterna.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región.

Salmo de hoy

Salmo 116, 1. 2 R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos. R/.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 1-9

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa.” Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan, porque el obrero merece su salario.
No andéis cambiando de casa.
Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, en ella y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”».

Reflexión del Evangelio de hoy

“Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra”

Pablo y Bernabé, al ser rechazados por sus hermanos judíos, fueron a los gentiles a anunciarles el evangelio. San Cirilo (+869) y San Metodio (+885), hermanos nacidos en Tesalónica, impulsados por haber oído a su Señor lo de “id por todo el mundo y predicad el evangelio”, dejaron su patria y se fueron a difundir la buena noticia a Moravia, actual Chequia, y a Panonia, actual Croacia.

A todo evangelizador de cualquier época, del sigo I, del siglo IX, como los santos de hoy, del siglo XXI… le mueve lo mismo: llevar a sus oyentes y hermanos la mejor noticia de todos los tiempos, el evangelio de Jesús. Una noticia capaz de ofrecer sentido, esperanza y la alegría de vivir. En el pasaje evangélico de hoy, Jesús pide que roguemos al dueño de la mies que mande obreros a su mies porque la mies es abundante y los obreros pocos.

Estos evangelizadores, estos obreros de la mies del Señor, pueden ser recibidos de diversas maneras. Pueden, siendo corderos, ser recibidos por lobos, con la difícil tarea de convertir a los lobos en corderos, de convertir a la fraternidad y al amor universal a los que no se sienten hermanos y se creen con licencia para hacer daño a los demás, llegando hasta matar. Como lo han experimentado tantos mártires a los que quitado y siguen quitando la vida por no querer renunciar a Cristo, su auténtica vida.

Otros evangelizadores son mejor recibidos. A lo largo de la historia del cristianismo muchas personas han recibido con profundo gozo a Jesús y han comenzado una nueva vida, la de hijos de Dios y hermanos de todos los hombres. “La palabra de Dios se iba difundiendo por toda la región”. “A los que le recibieron les dio el poder de venir a ser hijos de Dios”, de pertenecer a la familia divina.