Jue
14
Feb
2019
Poneos en camino

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13,46-49:

En aquellos días, Pablo y Bernabé dijeron a los judíos: «Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra."»
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron. La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región.

Salmo

Sal 116,1.2 R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos. R/.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10,1-9

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.
Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios."»

Reflexión del Evangelio de hoy

La vida se abre camino

Los Hechos de los Apóstoles nos ponen en diálogo con lo que era la realidad de la predicación en tiempos de Pablo y Bernabé, respecto al pueblo judío heredero de la promesa de Dios. Sin embargo, contra lo que podrían esperar, solo tuvieron rechazo y desprecio a sus palabras. Pero la vida del apóstol no queda paralizada por el rechazo. Al contrario, el apóstol es consciente de que uno siembra y es otro quien recoge. Los frutos serán de Dios.

De ahí, que la vida propuesta se abriera camino a otros pueblos. La fe no acaba con el rechazo de unos, sino que germina con la aceptación y la alegría de otros. Quizás el campo de cosecha no estaba preparado para la siembra. A veces, hay campos de tierra que necesitan descansar y dejarlos en barbecho; hay que ararlos constantemente y a la tierra echarle abono. Al pueblo judío, respecto a la fe en Cristo, le pasaba eso. Demasiado oír hablar de Dios, que se distorsionó su capacidad de oír un mensaje nuevo sobre Dios. Se distorsionó su capacidad de acogida.

La novedad está ahora con Pablo y Bernabé en los gentiles, y dice la lectura de hoy, que ese pueblo se alegró porque le hablaban de Cristo y muchos llegaban a la fe.

¿En qué situación está ahora el Pueblo de Dios? ¿Necesita un tiempo de barbercho? ¿está saturado de Dios? ¿la indiferencia le hace rechazar la novedad y la alegría?

Poneos en camino

El Evangelio Lucas, nos pone en la amplitud del ministerio. Vemos cómo Jesús elige a setenta y dos discípulos y los envía anunciar el Reino de Dios. Lo primero que les dice es: La mies es abundante y obreros poco, pues que el dueño de la mies mande obrero a su mies. ¡Poneos en camino!

Jesús entiende que el grano almacenado se pudre, y el Reino de Dios necesita ser extendido, darse a conocer. Por mucho que les faltara madurez, la experiencia de aquellos discípulos será crucial para saber lo que significa el seguimiento de Cristo. El cual, como discípulo, implica la predicación. Implica la clara conciencia de saber que están como corderos en medio de lobos.  Implica la sobriedad y vivir de la generosidad de otros y, por último, implica el llevar la paz a todos.

Ese “ponerse en camino” significa que hemos de recorrer este proceso de seguimiento y discipulado. Significa que la fe parte de un dinamismo evangelizador, la fe no es sólo un quedarse quietos en la contemplación, es ponerse en camino e ir por todo el mundo anunciando el Evangelio de la vida.

En el dinamismo de “Ponerse en camino”, existe una premisa que en el evangelio, aparece como saludo. Es la primera palabra del anuncio: “Paz a esta casa”.  Y es que el anuncio ha de impregnarse de la paz recibida, y que ya pertenece a nosotros, porque antes la hemos contemplado y experimentado. El anuncio no es para sembrar discordia, y tampoco se realiza con buena aptitud si estamos obsesionados por el activismo.

El apóstol debe reconocer en sí mismo esa aptitud. No se puede anunciar el Evangelio con la ausencia de esa paz. Cualesquiera que sean nuestras circunstancias, la predicación requiere mirar hacia el interior, y otear el horizonte, para saber si estoy en óptimas condiciones de anunciar con valentía el Evangelio de Jesucristo. Aunque el miedo, y la sobreactividad no han de ser un impedimento para ello.