Sáb
10
Jun
2017
¡Cuidado!

Primera lectura

Lectura del libro de Tobías 12, 1.5-15.20

En aquellos días, Tobit llamó a Tobías y le advirtió:
«Hijo, ocúpate de pagar al hombre que te ha acompañado. Añade algo a la paga convenida».
Así pues, Tobías lo llamó y le dijo:
«Recibe como paga la mitad de todo lo que has traído y vete en paz».
Entonces Rafael llamó aparte a los dos y les dijo:
«Alabad a Dios y dadle gracias ante todos los vivientes por los beneficios que os ha concedido ; así todos cantarán y alabarán su nombre. Proclamad a todo el mundo las gloriosas acciones de Dios y no descuidéis darle gracias. Es bueno guardar el secreto del rey, pero las gloriosas acciones de Dios hay que manifestarlas en público. Practicad el bien, y no os atrapará el mal. Más vale la oración sincera y la limosna hecha con rectitud que la riqueza lograda con injusticia. Más vale dar limosna que amontonar oro. La limosna libra de la muerte y purifica del pecado. Los que dan limosna vivirán largos años, mientras que los pecadores y malhechores atentan contra su propia vida.
Os voy a decir toda la verdad, sin ocultaros nada. Os he dicho que es bueno guardar el secreto del rey y manifestar en público las gloriosas acciones de Dios. Pues bien, cuando tú y Sara orabais, era yo quien presentaba el memorial de vuestras oraciones ante la gloria del Señor, y lo mismo cuando enterrabas a los muertos. El día en que te levantaste enseguida de la mesa, sin comer, para dar sepultura a un cadáver, Dios me había enviado para someterte a prueba. También ahora me ha enviado Dios para curaros a ti y a tu nuera Sara. Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están al servicio del Señor y tienen acceso a la gloria de su presencia.
Ahora pues, alabad al Señor en la tierra, dadle gracias. Yo subo al que me ha enviado. Poned por escrito todo lo que os ha sucedido».
El ángel se elevó.

Salmo

Tb 13 R/. Bendito sea Dios, que vive eternamente

Él azota y se compadece,
hunde hasta el abismo y saca de él,
y no hay quien escape de su mano. R/.

Veréis lo que hará con vosotros,
le daréis gracias a boca llena,
bendeciréis al Señor de la justicia
y ensalzaréis al rey de los siglos. R/.

Yo le doy gracias en mi cautiverio,
anuncio su grandeza y su poder a un pueblo pecador. R/.

Convertíos, pecadores,
obrad rectamente en su presencia:
quizá os mostrará benevolencia
y tendrá compasión. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 12,38-44

En aquel tiempo, Jesús, instruyendo al gentío, les decía: "¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, y aparentan hacer largas oraciones. Éstos recibirán una condenación más rigurosa".
Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante.
Llamando a sus discípulos, les dijo:
"En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir".

Reflexión del Evangelio de hoy

Más vale oración sincera y limosna con rectitud que…

El libro de Tobías pertenece a ese grupo de libros llamados edificantes, cuyo objetivo es transmitir una enseñanza de carácter moral o religioso. Los protagonistas del relato son los miembros de una familia de la tribu de Neftalí deportados por los asirios tras conquistar el Reino del Norte (2 Re 15,29). Al inicio del libro, se nos presentan en dos escenas. En primer lugar, Tobit y su familia (Tob 1-3-3,6) y, en segundo lugar, Sara y los suyos (Tob 3,7-15). Ambos viven una situación de desgracia, lo que provocará la intervención de Dios que envía al arcángel Rafael (cuyo nombre significa “Dios sana”) para sanar, tanto al anciano Tobit de su ceguera, como a la joven Sara de su maldición.

El texto que nos propone la liturgia pertenece ya al final feliz.  Rafael  invita a la familia a alabad a Dios y dadle gracias por los beneficios recibidos. A su vez, exhorta a practicar el bien, valorando las acciones realizadas por los protagonistas de la historia: la oración sincera y la limosna hecha con rectitud. En realidad lo que resalta el arcángel Rafael es una auténtica relación con Dios, expresada con la oración,  y una auténtica relación con los hermanos saliendo al paso de sus necesidades, expresada a través de la limosna. Hemos de recordar que Tobit se había dedicado a enterrar a los muertos israelitas con  riesgo de su propia vida por desobedecer una orden del rey asirio.

El Dios de Tobit (etimológicamente bondad) es un Dios-Padre-Providente que está pendiente de los seres humanos, se preocupa por sus problemas, y envía a sus mensajeros. Tampoco a Dios le pasa desapercibida la buena conducta del ser humano: su oración y su limosna.  El Señor está atento a nuestras necesidades en el día a día, tan solo espera que las pongamos en sus manos para que Él pueda iluminarlas con su Luz. Pero también espera de nosotros que salgamos al paso de las necesidades de los hermanos, cualesquiera que sean sus pobrezas. ¿Pongo mis problemas en manos del Señor, sabiendo que Él sabe lo que me conviene? ¿Capto la presencia de los mensajeros que Dios me envía?¿Salgo al paso de las necesidades de otros, con un corazón compasivo y misericordioso?

Todo lo que tenía

A lo largo de este capítulo 12 del evangelio de Marcos, se nos han ido presentando controversias de Jesús con los diferentes grupos socio-políticos-religiosos: fariseos, saduceos, herodianos. Y es que el ser y actuar de Jesús se desmarca de la identidad y la actuación de  los grupos de su época. Jesús trae una enseñanza nueva, una nueva ética y un nuevo estilo de relacionarse con el Padre. Ahora se nos presenta la conclusión a todas esas controversias, mediante la oposición de dos tipos de religiosidad: la de los escribas, los maestros de la Ley,  y la de una pobre mujer viuda. Los entendidos en las cosas de Dios frente a alguien de los últimos, manifestado por tres realidades: es mujer, es viuda y es pobre.

Los primeros viven su relación con Dios buscando a través de ella engrosar su ego, y tener los primeros puestos; incluso son capaces de compatibilizar su oración con la injusticia social: devorar los bienes de las viudas. Ya sobre esto se habían pronunciado los profetas: “Misericordia quiero, no sacrificios” (Os 6,6).¿Cómo pueden convivir  la oración y el apropio de los bienes de los pobres? Jesus advierte del peligro de este tipo de relación con Dios, en la que ésta queda totalmente distorsionada. ¡Cuidado! El divorcio entre la oración y las acciones en la vida cotidiana, la plegaria y la conducta ética, produce una falsa relación con Dios.

Para contrarrestar este modelo,  Jesus presenta otro icono de relación con Dios. Precisamente una viuda como aquella a las que los escribas les devoran los bienes. Esta mujer cuando acude al templo, echa apenas dos monedillas en el arca de las ofrendas, frente a la abundancia que echan los ricos. Pero lo grandioso es que la mujer da todo lo que tiene para vivir. No da sobras. Se da a sí misma. Esa es la relación con Dios que Jesús propone como auténtica: la que nos lleva a entregar lo que somos y tenemos; aquella en la que armonizamos la oración con nuestras actitudes y acciones, la relación con Dios y la relación con los hermanos, la espiritualidad y la ética. Solo entonces habrá coherencia en nuestra vida. Me tomo el pulso: ¿en qué medida está armonizada mi vida de oración con mis actitudes y mi praxis concreta?