Evangelio del día
Octava semana del Tiempo Ordinario - Año Par

Del día 27 de Mayo al 2 de Junio de 2012

El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena

Introducción a la semana

El límite convencional de la Pascua hasta aquí llega, Pentecostés. Mucho nos queda por vivir y hacer para que el centro del itinerario pedagógico de la Palabra en la celebración litúrgica se desplace de la Cuaresma a la Pascua. En nuestras comunidades seguimos la norma no escrita cuyo argumento es que todo lo más importante, o casi, hay que celebrarlo, meditarlo, contemplarlo… en la Cuaresma, quedando el resto del tiempo hasta Pentecostés como un eco lánguido que solemos llenarlo con los fastos de las primeras comuniones. ¡Ingente tarea que tenemos por delante para seguir predicando al que Vive entre nosotros!

El Domingo que marca el punto final de la Pascua y la reanudación del Tiempo Ordinario, nos ofrece el relato de los Hechos que nos habla de la efusión del Espíritu a la comunidad de Jerusalén, la confesión paulina que no precisa de glosa pues todos hemos bebido del mismo Espíritu y el envío de los seguidores de Jesús para hablar de las excelencias de la fuerza de Dios, su Espíritu.

La primera carta del apóstol Pedro nos acompaña en esta semana (salvo el sábado que lo hace la carta de San Judas); destacamos los fragmentos de la hermosa introducción teológica con la que se abre la carta, y el argumento imprescindible en toda predicación: Jesús el Señor, el referente de nuestra fe.

Páginas del evangelio de Marcos desfilan por la mesa de la Palabra en esta semana: seguir a Jesús, dificultades que conlleva tal seguimiento (¡algo tendrá el agua cuando la bendicen! ¿Qué tendrá el evangelio de Jesús que cuando se vive molesta y denuncia?), decisión de subir a Jerusalén, Cristo la luz de nuestro caminar, purificación profética del templo, poder de Jesús para perdonar y dar vida…

La semana se completa con el abanico plural de San Fernando, la Visitación de María y del pensador San Justino. Tendremos ocasión de escuchar de nuevo el mejor piropo que se ha podido decir a María, la anawim Yahvé: ¡Dichosa tú que has creído! ¡Precioso es confiar en Quien posibilita nuestra dicha, quien nos inspira la espiritualidad más atractiva: la de la alegría, Cristo Jesús!

Fr. Jesús Duque O.P.

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)

Días de la semana