Evangelio del día
Octava semana del Tiempo Ordinario - Año Par

Del día 23 al 29 de Mayo de 2010

Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.

Introducción a la semana

Casi con cierta pena reiniciamos el tiempo litúrgico que se llama “Ordinario”. Digo con pena, porque nos gustaría dedicar más días para celebrar la Pascua de Pentecostés. Los cambios litúrgicos posteriores al Vaticano II han dejado las cosas así. Habíamos abandonado el tiempo Ordinario cuando comenzó la Cuaresma. Lo reiniciamos en la semana 8ª.

Las primeras lecturas de esta semana se toman de la carta de Pedro, cinco días, y el sábado de la carta de Judas. Pertenecen estas cartas a las llamadas “católicas”, porque no estaban destinadas a una comunidad, como las de Pablo, sino a todas las comunidades. Las de san Pedro –son dos- están destinadas a varias comunidades de Asia Menor. Escritas desde Roma –Babilonia, la llama él- a cristianos que antes eran paganos –escribe en griego- , que necesitan reforzar su fe en medio de las dificultades que encuentran para confesarla y vivirla. La de Judas tiene como objetivo desvelar las falsas doctrinas que algunos divulgan en las comunidades cristianas.

Los textos evangélicos retoman el Evangelio de Marcos que se venía ofreciendo desde las primeras semanas del tiempo Ordinario. Jesús ha salido ya de Galilea y de predicar a la multitud, y se centra más en la catequesis a los discípulos.

En esta semana, el lunes, en la Familia dominicana se celebra la traslación del cuerpo de Santo Domingo. Como la fiesta del Patriarca cae en agosto, cuando las vidas de las comunidades en este hemisferio norte es leve a causa del período vacacional, se aprovecha este día para poder celebrar en familia al que llamamos Nuestro Padre. Es necesario dar el mayor relieve a la fiesta del jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, en este año sacerdotal.

 

Fray Juan José de León Lastra

Fray Juan José de León Lastra
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

Días de la semana