Dom
26
Jun
2016

Homilía XIII Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2015 - 2016 - (Ciclo C)

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Pautas para la homilía

El discurrir del tiempo ordinario no precisa de temáticas especiales que den ocasión al predicador para exponer la Palabra. Los contenidos sobre los que siempre caben acercamientos nuevos viene propuestos, con una coherencia sorprendente, en la secuencia dominical. La luz que el Espíritu Santo infunde en la Comunidad, permitirá ir viendo esta permanente novedad y cómo se introduce en lo cotidiano de la vida.

  • Vocación de Eliseo

El relato de la vocación de Eliseo que el primer libro de los Reyes nos propone, destaca el sentido vocacional que deriva de la Palabra de Dios. A Elías se le manda ungir a su sucesor en el ministerio profético. El gesto de echar encima su manto sobre Eliseo, lleva a entender la propuesta que se está haciendo. Ciertamente la respuesta ha de ser en libertad. Cuando Eliseo le dice a Elías que le permita ir a despedirse de los suyos, la respuesta sitúa en el ámbito de la libertad: “Ve y vuelve ¿quién te lo impide?. El texto nos propone un modo definitivo de responder: los aperos y los bueyes son consumidos en un gesto de comunión. El fuego los destruye para compartir. Pero además señala el cambio de vida que genera la llamada. Todo es diferente. Hay una ruptura para situarse ante y entre los otros de un modo nuevo.

  • Libertad

Pablo escribe a los Gálatas sobre la libertad. Un asunto muy apreciado en nuestros días que precisa una iluminación especial. Sentirse libre no es hacer lo que le apetece a cada uno en cada momento. “Hacer lo que me da la gana”. No consiste la libertad que resalta Pablo en esto, que más revela sometimiento que liberación. Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Conviene a cada bautizado vivir esta experiencia liberadora para iluminar la búsqueda de libertad en el sentido correcto.

  • No a las condenas, intolerancias e incomprensiones

Somos muy dados a condenas; las intolerancias y las incomprensiones están a la orden día. Jesús rechaza y condena la reacción de los discípulos: ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos? ¡Un piadoso disparate! No estamos nosotros muy lejos de actitudes semejantes. Por esto, la segunda parte del pasaje del Evangelio de Lucas señala condiciones básicas de todo discipulado: Hay que dejarlo todo modificando el sentido de propiedad porque todo es compartido. Hay que descubrir una nueva relación afectiva, un modo nuevo de actuar que revoluciona la dependencias y las obligaciones.

Habla de una cultura de muerte que tiene que fenecer, sustituirse por una cultura que brota de la novedad del Reino. Y lo que Elías permitió a Eliseo, Jesús lo descarta. El seguimiento pone en camino, sin posibilidad de retorno, de marcha atrás. Quien sigue a Jesús tiene la mirada puesta en El que va delante abriendo camino. Por eso “poner la mano en el arado y volver la vista atrás” no tiene cabida porque se camina mal. Una tentación muy actual: el recurso al pasado como respuesta al presente.