Dom
21
Ene
2018

Homilía III Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2017 - 2018 - (Ciclo B)

Convertíos y creed en el Evangelio

Pautas para la homilía

Breve comentario bíblico

Jonás 3,1-5.10

El contenido de esta lectura: la iniciativa divina, un profeta forzado que cumple la misión, pero le resbalan los contenidos y unos destinatarios que reciben a corazón abierto la predicación y se convierten. Nínive representa a los enemigos de Israel y Jonás encarna la actitud oficial de Israel; sólo Israel es bueno. El pasaje es revolucionario: manifiesta la misericordia de Dios con todos… y no nos enteramos!

Enlaza con el Evangelio en que por la predicación de Jesús se nos  invita a la conversión sincera: Jesús nos convida a participar del Don misericordioso de Dios y a colaborar en extensión, pase lo que pase; no en vano comienza su predicación cuando Juan Bautista es apresado.

Mc 1,14-20

El estilo de Marcos es apretado y rápido; el texto para este Dom III ya supone el inicio de la vida pública de Jesús: “vino desde Nazaret de Galilea y en el Jordán fue bautizado por Juan Bautista… se rasgaron los cielos y se oyó una voz “Tú eres mi Hijo amado en ti me complazco”; luego Jesús se retira al desierto…

Esta es la presentación de Jesús. El encarcelamiento de Juan es la hora del arranque: Jesús va de aquí para allá predicando, curando, moviendo multitudes… y resume “ha llegado el momento, el Reino de Dios está cerca”. La gente reacciona con entusiasmo y Jesús les advierte que es necesaria la conversión y creer en la Buena Nueva. El arrepentimiento exige un modo diferente de ver las cosas; el evangelio es nuevo sentido de la vida. Jesús llama y es tan seductora su llamada que “se deja todo “ para seguirle. Este es el Plan de Dios. Los ninivitas lo entendieron, pero Jonás y tantas gentes no acabamos de entenderlo.                                          

1ª Cor 7, 29-31

Pablo establece un principio básico, no sólo para los casados o consagrados: la Buena Noticia sólo es perceptible en la medida del desprendimiento, para estar atento a la llamada del Señor. Lo demás es pasajero.

Pasadas las “fiestas de Navidad” (¡!)…

...entramos en el tiempo de las felices consecuencias. La explosión de alegría no tiene porqué llevarnos a la distracción. Ha nacido nuestro Salvador… sí alegría y aleluyas… ahora la liturgia nos lleva a la profunda fuente de donde nace la alegría imperecedera.

Una mirada general nos lleva al compromiso personal de trabajar en desarrollo del espíritu cristiano. Enseguida nos presentará la Pascua, con su preparación cuaresmal, la muerte y resurrección de Jesús, y el tiempo pascual hacia Pentecostés; luego el largo tiempo llamado ordinario. Esta visión es imprescindible; es toda una programación como pedagogía para el crecimiento.

De la mano del evangelista San Marcos, año B

Lo primero que requiere el enviado de Dios, su Hijo Jesús, es: “El Reino de Dios está cerca, arrepentíos, y creed en el Evangelio”. En este momento no se trata de dar un tono penitencial de tipo cuaresmal; es una seria llamada de Dios que exige una respuesta. La cosa parece sencilla y le decimos: bien, por supuesto… Pero no se puede proceder con ligereza; este punto de partida parece pequeño, como una semilla… pero para crezca y de frutos…

En las lecturas hemos visto cómo los ninivitas fueron más decididos y eficaces que Jonás y los suyos; lo institucional podía más para el cambio que la novedad que creaba esperanza en los paganos. El Centurión del Calvario fue el primero en confesar al crucificado como “Hijo de Dios”…

La actitud de escucha a la Palabra, con aceptación y entusiasmo (esperanza) hay que irla desarrollando todo el año; no faltarán motivaciones que Jesús Maestro interpretará con sus gestos salvíficos…

Otra pauta podría ser:

 Descubrir el atractivo de Jesús y dejarse cautivar por Él, como lo hicieron aquellos discípulos que lo dejaron todo para seguirlo. Hay que convencerse de lo inútil de tanta morralla como arrastramos en nuestros días: en la familia, en la misma iglesia, en la vida económica/política del país, en la preciada educación (no domesticación) de los niños y jóvenes, en la dignificación del trabajo…etc. etc.