Dom
2
Dic
2018

Homilía I Domingo de Adviento

Año litúrgico 2018 - 2019 - (Ciclo C)

Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación

Introducción al Evangelio del día

Comienza otro Adviento. Es un tiempo que nos educa a tener motivos para esperar y razones profundas para continuar en el seguimiento diario de Jesús. Es un tiempo de gracia, de saber acoger a Jesucristo que siempre viene a nosotros como Salvador. Su tema central es la esperanza y su culminación es celebrar el nacimiento de Jesús.

Nos invita a tratar de intensificar varias actitudes fundamentales de la vida cristiana: la espera atenta, la vigilancia, la fidelidad en el trabajo, la sensibilidad para descubrir e interpretar los signos de los tiempos como manifes­taciones del Dios Salvador.

El Adviento nos dice que la perspectiva de la vida humana está de cara al futuro, con la esperanza puesta en la garantía del Dios de las Promesas. Empieza hoy con un llamamiento: “Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación”. Y con una advertencia: “Tened cuidado, no se os embote la mente… Estad siempre despiertos”.

Fray José Antonio Fernández de Quevedo O.P.

Fray José Antonio Fernández de Quevedo O.P.
Real Convento de Santo Domingo (Almería)

Nací en Madrid. Crecí en un entorno dominicano de monjas y de frailes. Con 21 años ingresé en la Orden. Recibida la ordenación sacerdotal viví en Centroamérica durante veintiocho años. Luego estuve ocho años más en República Dominicana. Mi actividad fue siempre directamente pastoral. Tras los primeros dieciocho años pude hacer un paréntesis en que obtuve grados de licenciatura y doctorado en Catequética y en Teología Práctica. Al regresar a la actividad pastoral, la compaginé con docencia en institutos teológicos en San José (Costa Rica) y en Santo Domingo, durante un total de quince años. Mi interés se centró entonces en la iniciación y reiniciación cristiana de adultos, experiencias de primer anuncio y procesos de nueva evangelización. En la actualidad vivo en la Casa de Santo Domingo, de Almería, cuya iglesia conventual es también el Santuario de la Virgen del Mar, patrona de la ciudad.

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