Jue
1
Ene
2009

Homilía Santa María, Madre de Dios

¡Salve, Madre Santa!, Virgen Madre del Rey que gobierna cielo y tierra por todos los siglos

Pautas para la homilía de hoy

Reflexión del Evangelio de hoy

  • Hijos y herederos

La bendición de Dios resume todos los bienes que Dios concede a la humanidad. Al empezar el  año queremos abrirnos  a la bendición de Dios  y queremos comprometernos en bendecir y ayudar a los hermanos.

El fruto de la salvación es la filiación divina. Fue necesario que el Hijo de Dios se hiciera hombre para hacernos a todos  hijos de Dios por adopción. Jesús, nacido de una mujer es realmente hombre. Hoy, que proclamamos la maternidad divina de María, es una buena oportunidad para reflexionar sobre nuestra condición de hijos y de hermanos. Si recibimos la Palabra tenemos derecho de ser hijos y podemos dirigirnos y relacionarnos con Él con la confianza que nos enseñó Jesús: ¡“Abba”! Ya no somos esclavos. Todos  recibimos el don gratuito de la filiación por medio de Jesús, Hijo de Dios y de María.

 

  • Los pastores, primeros invitados y pregoneros

Vida y Palabra de Dios inseparablemente unidas. Según nos cuenta el Evangelio, aquel primer Belén levantó la esperanza de los pobres (representados en los pastores), la persecución de los poderosos (representados en Herodes), y el olvido y desinterés de los cultos (representados en los sacerdotes y letrados). Jesús nace fuera de la ciudad, donde nadie le espera. Nace en la pobreza y para los pobres.

La noticia del nacimiento se dirige primero a aquellos que nunca se les había tenido en cuenta para anunciarles buenas noticias. Los excluidos se convierten en el gran signo de Dios. Dichosos los pobres, los marginados, los que no cuentan, porque Dios ha escogido y compartido su situación.

La primera bienvenida la recibe de los pastores que se convierten en pregoneros de la Buena Noticia contando con sencillez y alegría lo que han visto. Como los pastores, los creyentes, debemos proclamar por el mundo lo que hemos visto y oído en la escucha de la Palabra. y debemos descubrir la encarnación permanente de Dios en otros belenes existenciales en nuestra sociedad. Jesús, desde su nacimiento, nos enseña y nos pide compartir la causa y la suerte de los pobres.

 

  • María, Madre de Dios, medita en su corazón

María, la exaltada por Dios, la humilde agradecida que se atrevió a creer en lo imposible,

contempla  y medita en su corazón la acción de Dios. Guarda en lo íntimo de su ser todo lo que escucha y observa en torno a Jesús.

María es Madre de Dios, es Madre nuestra y es maestra y modelo de los discípulos de Jesús que en un mundo poco habituado a la escucha, quieren acoger y transmitir la Palabra. María merece nuestra felicitación y agradecimiento. Admiramos el hecho de que Dios descienda al seno de una mujer y admiramos, también, el que una mujer lo haya acogido dentro de sí.

Hoy que en nuestra tierra hay tantas mujeres maltratadas, en este momento en el que tantas esposas y tantas madres sufren el desamor y la violencia, hoy, que ser mujer en algunos lugares del mundo es una discriminación, tú, María, eres la mujer grande de la historia.

¡Alégrate María, hija de nuestro mundo, eres el orgullo de nuestra raza!

 

  • Se llamará Jesús – Salvador – Dios con nosotros

A los ocho días cumplen con Jesús un rito habitual entre los judíos como signo de la Alianza de Dios con Él. Se le impone el nombre de Jesús que indica su identidad y su misión: es Dios que salva.

Simeón, es un hombre de fe y esperanza que ha caminado sin ver el objeto de su esperanza. Ha esperado ver la luz que ilumine todas las naciones. Ahora ve. He aquí la gran experiencia de donde nace su canto de alabanza. Supo ver en el acontecimiento sencillo del Niño llevado por María y José, la presencia salvadora de Dios.

Nosotros, también, necesitamos contemplar los pequeños gestos de esperanza que existen en el mundo. No es nada fácil salir a buscar cuando no se echa nada de menos. No son buenos buscadores los satisfechos de esta tierra. Los buscadores del Dios de la esperanza saben leer los acontecimientos de cada día.

Descubramos en este año que empezamos, las simientes del Reino que empiezan a germinar en nuestra tierra.