Sáb
9
Jun
2018
Ha echado todo lo que tenía para vivir

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4,1-8

Querido hermano: Ante Dios y ante Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, te conjuro por su venida en majestad: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, reprocha, exhorta, con toda paciencia y deseo de instruir. Porque vendrá un tiempo en que la gente no soportará la doctrina sana, sino que, para halagarse el oído, se rodearán de maestros a la medida de sus deseos y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas. Tú estate siempre alerta; soporta lo adverso, cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio.
Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida.

Salmo

Sal 70,8-9.14-15ab.16-17.22 R/. Mi boca contará tu salvación, Señor

Llena estaba mi boca de tu alabanza
y de tu gloria, todo el día.
No me rechaces ahora en la vejez,
me van faltando las fuerzas, no me abandones. R/.

Yo, en cambio, seguiré esperando,
redoblaré tus alabanzas;
mi boca contará tu auxilio,
y todo el día tu salvación. R/.

Contaré tus proezas, Señor mío,
narraré tu victoria, tuya entera.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R/.

Y yo te daré gracias, Dios mío,
con el arpa, por tu lealtad;
tocaré para ti la cítara, Santo de Israel. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 12,38-44

En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.» Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales.
Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

Reflexión del Evangelio de hoy

Cuando la gente no soportará la doctrina sana

Comienza el capítulo cuarto de esta segunda carta dirigida a Timoteo, invocando el nombre de Cristo, para que sea proclamada la palabra en todo momento. Los tiempos que cita Pablo: “cuando la gente no soportará la doctrina sana” son actuales en cada época y a todos se nos invita a “cumplir nuestra tarea” y mantenernos firmes ante las adversidades.

Las tareas que podemos desempeñar como cristianos abarcan todos los campos: familia, amigos, compañeros de clase o de trabajo, vecinos; nuestro servicio hacia ellos es amplio y se puede concretar: educar a los hijos según los valores evangélicos, luchar contra el mal en los sectores donde nos sea posible, visitar a los que viven en soledad, acompañar a los enfermos. Proclamamos el Evangelio cuando servimos y así nuestro servicio es más eficaz.

Que el Señor nos conceda el gusto por la sana doctrina, el amor a la verdad, la docilidad a la Iglesia; si amamos, servimos al Evangelio, y nuestro servicio a la Palabra ha de ser generoso. Estamos llamados a trabajar para extender la Buena Nueva y este trabajo requiere competencia, empeño, habilidad, capacidad de escucha. Nuestra mejor “arma” es la oración, como indica el texto al decir: “cumple tu ministerio”. Cuando oramos también aprendemos, de modo que desempeñamos nuestro servicio, cumpliendo el ministerio que se nos ha dado.

Dar lo que somos

El texto evangélico nos presenta a una viuda pobre, invitándonos a darnos a nosotros mismos, como Dios que “siendo rico se hizo pobre para enriquecernos”, como Jesús que se dio a sí mismo.

La pobreza evangélica no es tan solo material, pues resultaría fácil dar lo que tenemos, lo que nos sobra. Sin embargo Jesús destaca la pobreza de esta viuda que ha dado “todo lo que tenía” y nosotros estamos llamados a dar nuestro tiempo y  compartir nuestros conocimientos, de modo que ofrezcamos “lo que tenemos para vivir”.

“No se puede amar lo que no se conoce” por ello en este día estamos invitamos a orar, a leer el Evangelio, a meditar el “trocico” que nos presenta la Iglesia. Si conocemos mejor a Jesús, podemos amarlo mejor; si conocemos la Sagrada Escritura, podemos proclamarla con insistencia; si conocemos a nuestro prójimo, podemos darnos a nosotros mismos y compartir lo que somos.

El Santo Padre Francisco nos ha regalado la exhortación apostólica "Gaudete et Exsultate" que se traduce: "Alegraos y regocijaos", sobre el llamado a la santidad actual, en el que explica cómo todos pueden ser santos en su vida concreta. Es la forma de darnos y dar lo que somos a los otros, alegrarnos con nuestro trabajo, gritar “a los cuatro vientos” la alegría de ser hijos de Dios.