Vie
31
Dic
2021

Evangelio del día

Hemos contemplado su gloria

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 2, 18-21

Hijos míos, es la última hora.
Habéis oído que iba a venir un anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es la última hora.
Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros.
En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis.
Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad.

Salmo de hoy

Sal 95, 1-2. 11-12. 13 R/. Alégrese el cielo, goce la tierra

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria. R/.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles bosque. R/.

Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R/.

Evangelio del día

Comienzo del santo evangelio según san Juan 1, 1-18

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan:
éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba;
el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Evangelio de hoy en audio

Reflexión del Evangelio de hoy

Ninguna mentira viene de la verdad

Estamos en el séptimo día de la octava de Navidad, que coincide con el último día del año 2021 y por eso, cuando el apóstol san Juan nos habla de la “última hora”  aunque tenga  un matiz diferente, a nosotros nos está recordando que el año se acaba y que algún día será nuestro encuentro definitivo con el Señor.

El “tiempo final” llegó después de la Resurrección de Jesucristo y él mismo nos anunció la persecución: “En el mundo tendréis luchas, pero tened valor, yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33).

El apóstol nos pone alerta porque  unos que “salieron de entre los nuestros” quieren ahora negar la obra de amor de Cristo, y por eso nos habla de los “anticristos”; si bien no es para desanimarnos sino para alentarnos a permanecer firmes en la verdad porque “estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo sabéis”.

La Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros

Seguimos escuchando al evangelista San Juan y lo paradójico de este día es que ahora nos habla del “principio”. Nuestra vida no es una sucesión de actos que se repiten cada día sino que está orientada a un principio y a un fin.

Siete días después de Navidad, volvemos a proclamar  en la Misa el prólogo del evangelio de San Juan. Estamos celebrando la misma fiesta: “que la Palabra se hizo carne” y continuamos prolongando la alegría, la profundidad, la riqueza de este misterio, que no todos lo acogen porque la Palabra es luz y “la tiniebla no la recibe”. Pero “a cuantos la recibieron les dio poder para ser hijos de Dios” y esta es la Buena Noticia que no tenemos que cansarnos de predicar: “Id y haced discípulos por todo el mundo” (Mt 28, 19).

Hoy es un día para contemplar las  bendiciones que hemos recibido durante este año y pedir perdón por las oportunidades de gracia que hemos dejado pasar. Que este himno nos ayude a contemplar al  que tanto nos ama y nos vaya convirtiendo en defensores de la verdad.