Día cuarto

Comienza tu oración con la postura y el modo que más bien te haga. Puedes recitar alguna oración breve: "Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus hijos", u otra que te haga bien. Es bueno intentar que todo tu ser esté en la presencia de Dios.

 

Tema: fe y oración (II)

Sólo cuando vivimos la fe podemos darnos cuenta lo que es la oración.

1.- La fe Un diálogo entre Dios y el hombre: Admitir el misterio. La fe es una Palabra que Dios dirige al hombre y éste la admite. Lo sorprendente es que Dios ha hablado y el hombre tiene la capacidad de ESCUCHAR: admite. Eso es ser creyente.

2.- ¿De qué habla Dios?, ¿cuál es el contenido de ese diálogo? Por supuesto que no nos va a decir cuantas son dos más dos, ni de qué están compuestas las piedras... De esto habla la ciencia.

Dios nos habla DE SI MISMO, de lo que lleva dentro de su corazón. Dios es una persona: tiene algo que decir y lo dice. Abre su interior al hombre. Este es el sentido de los misterios. Decimos que misterio es lo que no se entiende. NO. Misterio es lo interior, la intimidad de cada persona.

3.- ¿Y qué es lo que nos dice? Dios no ha dado más que una Palabra; Dios es amor para el hombre: nos ha dado a su HIJO.

De ahí que la respuesta del creyente sea enamorarse de Dios, que previamente se ha enamorado de mí. Entonces creo en El; pongo mi confianza en El. Quiero serle fiel, porque El es el VALOR más importante para mi vida. Si vivo esto no tengo más remedio que comunicarlo. 3.-- Por ello, la oración es un diálogo amoroso entre Dios y el hombre.

Fe y oración es lo mismo. Ser creyente es encontrarse ya en trance de oración. La vida entera se convierte en un dialogo con Dios. Es diálogo existencial. Mi vida tiene NORTE. Y estoy expresando lo que tengo dentro, decir que CREO.

El amor se expresa en palabras. Esto es la oración: saber que estoy enamorado de Dios. Por ello a medida que la fe es más intensa, necesita más de la oración.

Esta fe ILUMINA. Ilumina hacia adentro: ilumina mi interior; y también hacia fuera: las obras, mi camino: luz para mis pasos...

Y no se trata de "tiempo", es decir, de cantidad de tiempo; lo importante es la CALIDAD.

Entonces se crea un círculo: a más fe, más oración; a más oración: más fe. Como en el matrimonio: si se enfría la comunicación: malo. Cuando no tenemos necesidad de orar: malo: o va mal nuestra fe o confiamos demasiado en nuestras propias fuerzas.

El tema de la oración no es algo secundario. Es vital para el cristiano. QUIEN NO HACE ORACIÓN NO ES CREYENTE. Cada uno a su manera, pero hacerla. Efectivamente hay creyentes insospechados.

La oración amorosa siempre es respondida: Le. 11, 13: "Si vosotros dais a vuestros hijos, cuánto más vuestro Padre".

Signos de la oración (Desde nuestra apreciación, sin hacer ninguna clase de juicio): Parece que no es buena la oración del fariseo: primeros puestos, ser vistos.

La oración que sólo busca recompensa. Parece que son signos positivos:

  • Buscar la voluntad de Dios; y querer ser fiel a esa voluntad.
  • Sentirnos cada día más comprometidos con la Iglesia. La oración no es evasión, es comprometerme.
  • Cada cristiano un Samaritano. Merece la pena.