Dom
7
Feb
2016

Homilía V Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2015 - 2016 - (Ciclo C)

Dejándolo todo, le siguieron

Evangelio para niños

Pesca milagrosa - Lucas 5, 1-11


En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret; y vio dos barcas que estaban junto a la orilla: los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidio que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: -Rema mar adentro y echad las redes para pescar. Simón contestó: -Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes. Y puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande, que reventaba la red. Hicieron señas a lo socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús, diciendo: -Apártate de mí, Señor, que soy un pecador. Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: -No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Explicación

Jesús nos pide que pase lo que pase no nos rindamos aunque, a veces, no den resultado nuestros esfuerzos a la primera. Hay que ser constantes y confiados. Si le escuchamos y aprendemos de él, seguro que nuestra vida dará buenos frutos. Todo lo que realicemos debemos hacerlo con una confianza muy grande en su Palabra.


Dejándolo todo, le siguieron

Dibujo realizado por: Fr. Félix Hernández Mariano
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Evangelio dialogado

Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.

5º domingo ordinario-C (Lc 5,1-11)

Lucas: Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret, en el momento en que unos pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes.

Niño1: ¡Vamos, Jesús nos va a hablar!

Niño2: ¡Yo también voy con vosotros!

Lucas: Dice Simón a Jesús:

Simón: Maestro, te van a aplastar. ¿Por qué no te subes a una barca?

Lucas: Subió, pues, Jesús a la barca de Simón y mandó a éste que le apartara un poco de la orilla. Desde la barca enseñaba a la gente.

Jesús: El Padre del cielo os quiere mucho y os necesita para anunciar la Buena Noticia.

Lucas: Cuando Jesús hubo terminado, le dijo a Simón:

Jesús: Rema mar adentro y echa las redes para pescar.

Simón: Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada. Pero si tú lo dices, echaré las redes.

Lucas: Y puestos a la obra, cogieron tal cantidad de peces que se reventaba la red. Y Simón no salía de su asombro. ¡Qué susto! Parecía un milagro.

Simón: ¡Eh, vosotros, Santiago, Juan, Andrés,... Venid y echadnos una mano!. ¡Traed los aparejos con la barca, que se nos rompe la red!

Lucas: Se acercaron y llenaron las dos barcas. Tantos peces había, que las dos barcas casi se hundían por el peso. Al ver esto, Simón se arrodilló delante de Jesús, diciendo:

Simón: ¡Apártate de mí, Señor, que soy un pecador!

Lucas: Y es que el asombro se había apoderado de él y de todos los que estaban con él, al ver la red llena de peces que habían cogido.

Jesús: No os asombréis, ni tengáis miedo: desde ahora seréis pescadores de hombres.

Lucas: Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.
 

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández