May
Homilía La Santísima Trinidad
Año litúrgico 2025 - 2026 - (Ciclo A)
“ Tanto nos amó… ”
Introducción al Evangelio del día
Terminada la celebración del tiempo pascual con la Solemnidad de Pentecostés, la Iglesia nos invita a celebrar en este domingo, ya de nuevo dentro del tiempo ordinario, la Solemnidad de la Santísima Trinidad.
El misterio pascual de Cristo, a la luz de Pentecostés, nos ha permitido “conocer” la entraña del Dios en quien creemos, en quien “vivimos, nos movemos y existimos”. En este acontecimiento de salvación hemos conocido cómo es el único Dios verdadero lleno de misericordia y bondad entrañables. Nos ha sido revelado, dentro de lo que nosotros podemos comprender, el misterio de su unidad sustancial y de su trinidad admirable. Dios es un ser único en tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Esta realidad de Dios, ya pergeñada en el Antiguo Testamento, nos ha sido plenamente revelada en el Nuevo con la gracia del misterio pascual. Cristo, el Verbo divino hecho carne, nos ha revelado al Padre y nos ha hablado del Espíritu Santo que a su vez nos ha prometido, el Espíritu de la verdad y de la santificación. Este es el Dios de Jesucristo: el Dios uno y trino, lleno de amor, que “tanto nos amó” y que ha hecho por nosotros “obras grandes”.
A este Dios alabamos y glorificamos con toda la fuerza de nuestra vida. La Trinidad Santa no es una simple fórmula es el misterio insondable del Dios vivo que quiere asentarse en nuestra vida para llenarla y transformarla.