Dom
28
Jun
2009

Homilía Decimotercer Domingo del Tiempo Ordinario

Año litúrgico 2008 - 2009 - (Ciclo B)

No temas, basta que tengas fe

Introducción

Dos personas en busca de Jesús, en busca de Dios. ¿Búsqueda teologal? ¿Necesidad pura y dura? Como casi siempre entre nosotros, los humanos, ambas cosas, mezcladas con muchas más. Puede que ni ellos mismos lo supieran discernir. Nosotros sí podemos entrever dos claves:

  • Jesús era conocido no sólo por sus discípulos y seguidores, sino por muchos más a quienes llegaba su fama de sanador, de “buena noticia”. Algunos creían, otros se interpelaban ante lo que oían y veían, también había quienes se oponían y protestaban. Pero todos sentían que nadie hablaba como él, nadie actuaba como él, nadie se preocupaba por los que no contaban como él. Su vida y su doctrina mostraban el rostro de un Dios Padre que sólo buscaba el bien y la felicidad de la persona humana. Y esto lo sabían Jairo y la Hemorroísa.
  • Estos, Jairo y la Hemorroisa, están en dificultades. Humanamente hablando ya no pueden fiarse de nadie ni hacer más. Por eso acuden a Jesús. Jairo abiertamente, ella a escondidas, con la timidez propia de una mujer enferma, un tanto desesperada y legalmente impura. Pero acudieron. Él, buscando la salud y la vida de su hija; ella, la solución para su enfermedad.

“No temas, basta que tengas fe”, le dice a Jairo. “Tu fe te ha curado, le dice a la mujer. Siempre la fe para Jesús. ¿Qué es lo que distingue a una persona que ha comprendido el papel fundamental de la fe en su vida? ¿Qué cambia la fe en la vida y comportamiento de una persona? En definitiva, ¿qué significa tener fe, vivir de la fe? Los protagonistas del párrafo evangélico de hoy nos pueden ayudar a responder a estas preguntas, porque con su conducta nos dicen qué fue para ellos ser fieles a Dios, a Jesús.