Lun
15
Jun
2009
No hagáis frente al que os agravia

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 6, 1-10

Hermanos:
Secundando su obra, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, porque él dice:
«En tiempo favorable te escuché, en día de salvación vine en tu ayuda»;
pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.
Para no poner en ridículo nuestro ministerio, nunca damos a nadie motivo de escándalo; al contrario,continuamente damos prueba de que somos ministros de Dios con lo mucho que pasamos: luchas,infortunios, apuros, golpes, cárceles, motines, fatigas, noches sin dormir y días sin comer; procedemos con limpieza, saber, paciencia y amabilidad, con dones del Espíritu y amor sincero, llevando la palabra de la verdad y la fuerza de Dios. Con la derecha y con la izquierda empuñamos las armas de la justicia, a través de honra y afrenta, de mala y buena fama. Somos los impostores que dicen la verdad, los desconocidos conocidos de sobra, los moribundos que están bien vivos, los penados nunca ajusticiados, los afligidos siempre alegres, los pobretones que enriquecen a muchos, los necesitados que todo lo poseen.

Salmo

Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4 R. El Señor da a conocer su victoria.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su
fidelidad en favor de la casa de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclamad al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 38-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente
al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera
ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla,
acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas.»

Reflexión del Evangelio de hoy

No se puede decir que vivir en cristiano sea fácil. Puede que ni siquiera vivir para algunos. Tampoco lo es vivir como lo que se es, persona humana. Ya Job decía “milicia es la vida del hombre sobre la tierra”. Pablo presentaba la vida del cristiano como competición o combate, al final del cual es necesario mantener la fe. Son muchas las fuerzas internas que pueden destruirnos. Por ejemplo el querer vengarse de quien nos agravia. También poderes exteriores, sociales, se pueden conjurar y actuar contra nosotros. Pablo, a continuación del texto que transcribimos, expone las dificultades que encuentra en su ministerio. Es realidad pura y dura. Frente a esa realidad presenta el triunfo de lo auténtico, del compromiso, de lo no aparente y sí real…..Es un magnífico, realista y esperanzador texto. Es esperanzador por lo que dice en el inicio: el cristiano es persona agraciada, sabe que Dios está de su parte frente a esas fuerzas interiores y exteriores que le quieren apartar de actuar como cristiano. La gracia de Dios por excelencia es Cristo. Cristo no sólo como persona a quien mirar e imitar, sino como presencia comprometida con nuestra “salvación”.  Salvarnos es superar lo que pretende reducir nuestra dignidad humana. Para eso es necesario no centrarnos en nuestro prestigio, en la vida cómoda, en no ir más allá de nuestro pequeños intereses, y ser persona fuerte que  busca la afirmación de su ser en el servicio y ayuda al otro, en la generosidad, no en la avaricia del egoísmo.