Dom
26
Ago
2018

Homilía XXI Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2017 - 2018 - (Ciclo B)

Tú tienes palabras de vida eterna

Pautas para la homilía

Este modo de hablar es inaceptable

Desde un punto de vista personal y cercano, para todos y cada uno de los que participamos en esta celebración litúrgica ¿cómo interpretamos la expresión “este modo de hablar es duro”? ¿es “duro” el Evangelio?... Partiendo de una afirmación sin más muy poca gente lo tomaría como camino de vida. La estampida de alguna manera parece lógica. Todavía Jesús, siempre claro, le añade “más carga”: …”y si vierais…” Todo el horizonte evangélico es bellísimo pero hay que partir para su contemplación de una cierta disponibilidad que se podría despertar sopesando lo que se vive y contemplando el mundo que se divisa.

Conviene señalar que los planteamientos de Jesús son opción y vida y van más allá de las ideologías e instituciones… Qué bien lo resumió El en aquello de “Yo soy la verdad, camino y vida”…

Teóricamente: el ser humano creado por Dios a su “imagen y semejanza” estaría siempre en sintonía con El. Jesús es enviado para que la humanidad veamos lo que nos hemos deteriorado y visualicemos caminos de recuperación.

En la práctica: para lograr la sintonía con Dios “en, por y con Jesús” se pasa por una serie de eventualidades que resultan difíciles y en cada persona se concreta en una serie de circunstancias.

En el fondo,  cada vez es más aceptado por la ciencia que todo ser humano tiene su ventana abierta a los transcendente. Y también es cierto que existe una “domesticación” que impide ser más libre en el tema de las decisiones. Jesús es muy claro en sus manifestaciones: presenta el Evangelio bajo dos preguntas clave: “¿Qué te parece?” y “si quieres…” Los Doce estaban un poco entrenados en esta dinámica… Para el común de los mortales cuya relación con Jesús es efímera, de mala gana, o con fondo revuelto… es más difícil la serenidad para las grandes decisiones.

Un amor como el de Cristo a su Iglesia

En referencia a la segunda lectura vemos la trayectoria directa de la pregunta evangélica en el caso que presenta Pablo sobre el “amor matrimonial”: cristianamente hablando la clave está en un “amor como el de Cristo a su Iglesia”. Muchos cónyuges dirán “duras son estas palabras”  y seguirán son las infidelidades, el descuido en la concepción y educación de los hijos, con un sentido egoísta y funcional de la familia…

Igualmente se puede hacer el planteamiento a la Iglesia. Por una parte hasta qué punto la Iglesia es fiel al mensaje evangélico y en épocas, grupos y personas andemos en huidas y mediocridades y la misión de la Iglesia ande tal vez en demasiadas condescendencias para no hacer “tan duro el Evangelio”… La consecuencia será  “la graciosa huida” de tantas personas que no encuentran en ella lo convincente y apasionado del Evangelio. Pero también es cierto que para muchas personas las “debilidades” de la Iglesia son tomadas como disculpas para no ser fieles a los dictados de su conciencia… ¿Por qué no fijarse en la abundancia de fieles seguidores de Jesús que en todos los ámbitos dan testimonio de fidelidad: en la familia, en las parroquias, en las misiones, en la vida religiosa, en lo profesional…. etc. etc.? 

Conclusión:

Que nuestra celebración de hoy nos lleve a renovar nuestra fe en Jesús, actualizando propósitos y compromisos con El, en nuestras relaciones, sobre todo familiares y sociales. Y convencernos que el Evangelio no es duro, sino todo lo contrario; lo duro es el camino que hemos emprendido que nos separa cada vez más de la grandeza de una vida en el camino de Jesús; lo duro es la vuelta…