Dom
18
Oct
2015

Homilía XXIX Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2014 - 2015 - (Ciclo B)

El Hijo del hombre ha venido para servir y dar su vida

Comentario bíblico
de Fr. Gerardo Sánchez Mielgo - Convento de Santo Domingo. Torrent (Valencia)



Tema general: Jesús, el Siervo de Yavé, se ofrece como modelo acabado de lo que significa servir, ser “ministros” del evangelio a favor de los hombres. La columna vertebral de la Iglesia es ser servidora y prestarse como tal ante el mundo compadeciéndose de sus debilidades y ofreciendo caminos de liberación y humanización.

Primera lectura: Isaías 53,10-11

Marco: es el cuarto cántico del Siervo que tiene como tema central el sufrimiento vicario del mismo a favor de toda la humanidad. Es un servidor que carga sobre sus espaldas el pecado de todos para liberarnos a todos. La obra del Siervo es ilimitada en sus efectos

Reflexiones:

1ª: ¡Oferta universal de salvación y liberación!

Cuando entregue su vida como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años: lo que el señor quiere prosperará por sus manos. En el Libro del Antiguo Testamento que hemos convenido en llamar Segundo Isaías, se encuentran cuatro poemas de singular belleza y hondura teológica. Son los así llamados cánticos del Siervo de Yavé ( 42,1-4; 49,1-6; 50,4-11; 52, 13-53,12). Aunque todos ellos tienen como personaje central al Siervo, no obstante cada uno desarrolla y subraya un aspecto singular y peculiar del Siervo. Lo que podemos deducir de los textos es que Yavé le ha elegido desde el seno materno con una misión profética muy peculiar; la realización de esta misión conlleva dificultades de todo género, pero Yavé está siempre a su lado para defenderle; su misión se dirige en primera instancia a Israel, pero se abre la perspectiva hasta incluir a todas las naciones; el Siervo es de condición humilde; finalmente muere de dolorosa y humillante enfermedad y recibe una sepultura ignominiosa; soporta sus sufrimientos, porque estos son una consecuencia necesaria de la misión que será cumplida con toda seguridad. En el cuarto cántico, del que proclamamos una parte hoy, el poeta inspirado anuncia que le ha sido transmitido, a él y a su círculo, el reconocimiento del carácter, valor y obra del Siervo y sus sufrimientos. Lo más digno de subrayar en este momento es el carácter universal de la misión del Siervo. Se rompe las fronteras de Israel para alcanzar a todo el mundo. Igualmente es digno de recalcar el aspecto humilde del Siervo y su destino de servicio total. Pero la meta es la glorificación del Siervo entre los grandes de la tierra, imagen utilizada para expresar su plena glorificación. La meta del proyecto de Dios a través de su Siervo es la glorificación del hombre y de la humanidad.

Segunda lectura: Hebreos 4,14-16.

Marco: es la continuación de la lectura proclamada el domingo anterior. Conviene recordar que la Carta a los Hebreos está a dirigida a cristianos que son perseguidos y necesitan el apoyo en sus sufrimientos y abrir su vida a la esperanza. Por eso dirige la mirada a Jesús, Sumo Sacerdote, que entra en el santuario definitivo con su propia sangre y abre camino para sus seguidores hacia la gloria.

Reflexiones:

1ª: ¡Jesús es el que abre camino hacia la Vida definitiva!

Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un Sumo Sacerdote grande que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios. Cuando san Pedro proclama el kerigma insiste en que Jesús es el Príncipe de la vida. El autor de la Carta a los Hebreos abunda en este aspecto de la vida de Jesús. Es quien abre camino, quien va delante marcando la dirección y el ritmo para avanzar por los caminos de la vida y que conduce a la Vida. Este autor quiere interpretar el papel del Sumo Sacerdocio pero en clave cristológica. El propio Jesús había dicho que quien quisiera ser discípulo suyo “se negara a sí mismo, tomara su cruz y se pusiera en camino detrás de él”. Este sentido de peregrinación hacia la Vida se extiende a lo largo de este escrito a los Hebreos denso en cristología y denso en la comprensión de la esperanza. Quiere asegurar a sus lectores que, en medio de las persecuciones, tienen por delante a Alguien que les va abriendo el camino que conduce a la Vida en medio de las persecuciones a muerte. Porque sabemos que la Carta a los Hebreos está dirigida a una comunidad que está envuelta en la persecución sangrienta, en el despojo de los bienes y, como consecuencia, en la marginación violenta. Para expresar todas estas ideas tan importantes para la vida del discípulo de Jesús en este mundo, el autor interpreta el itinerario del Sumo Sacerdote, en el culto judío, que el día solemne de la Expiación entra en el santísimo con la sangre de las víctimas en sus manos. Esta imagen la utiliza para presentar a Jesús dirigiendo la gran peregrinación de la Iglesia hacia la Vida, hacia el Reino. Ayer como hoy es importante esta imagen y esta realidad para alentar el camino de los creyentes. Hoy también se encuentran en medio de un mundo hostil y poco inclinado a entender y aceptar este itinerario. Por eso es necesario dirigir la mirada al Gran Príncipe de la Vida, o Pastor de las almas, que conduce la Iglesia en medio del mundo. De este modo los creyentes pueden invitar a los hombres a dirigir la mirada a Aquel que también para ellos abre caminos de Vida y, en consecuencia, caminos de paz, de justicia y de solidaridad en la esperanza de un Reino feliz al final del itinerario. Entender la vida como un gran itinerario hacia realidades superiores que dan sentido pleno al hombre es una oferta atrayente en medio de este mundo que cada vez más sufre la tentación de cerrarse en si mismo.

Evangelio: Marcos 10,35-45.

Marco:Entre esta lectura y la proclamada el domingo anterior está insertado el tercer anuncio de la Pasión. El contexto de estos fragmentos está enmarcado en el tema general del seguimiento de Jesús. Estos capítulos están centrados en el tema del camino del Hijo de hombre que culminará su obra el la Cruz y en la Resurrección. En este marco se insertan las enseñanzas para el discipulado que ha de realizar el mismo camino que el Maestro.

Reflexiones:

1ª: ¡Queremos compartir tu soberanía en la gloria como tus validos preferidos!

Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda... No sabéis lo que pedís... Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Para la comprensión de esta petición de los hijos del Zebedeo (según Mateo, la petición la dirige la madre de Santiago y Juan) es necesario tener presentes dos realidades. Por una parte, las costumbres cortesanas de aquel entonces. En todas las cortes orientales el rey estaba rodeado de algunos validos que podían “ver su rostro” (recuérdese la historia de Ester). Esto quiere decir que están siempre junto al rey: son sus amigos, sus confidentes, sus consejeros. Es un privilegio singular. Y, por otra parte, las esperanza mesiánicas. Esta petición así dirigida supone una esperanza mesiánica político-nacional según la cual el mesías tiene un poder político singular. Los dos hermanos, o la madre, piensan obtener para ellos esos dos puestos privilegiados de poder. En esta etapa de la vida terrena de Jesús participan todavía de la comprensión judía del mesianismo. Jesús corrige de raíz el error: el verdadero mesías va camino de la cruz liberadora como expresión de servicio en la humildad hasta dar la vida por todos. Es necesario entender este modo radicalmente nuevo y que Marcos se esfuerza en manifestar en su evangelio. Jesús es el Siervo no el Poderoso según las categorías humanas. Es un modo totalmente nuevo de entender los planes de Dios. En la respuesta de los hermanos se manifiesta la luz pascual que ha entrado e iluminado la redacción del acontecimiento histórico porque revelan haber entendido ya parte de la realidad de la Cruz-Resurrección. Ciertamente las miras de los dos hermanos son llanamente humanas. Pero también la de los otros diez que se indignan por el intento de posesionarse de los puestos de privilegio. Jesús responde sabiamente y les presenta cómo se habrá de ejercer el poder en su comunidad: sirviendo hasta la muerte. Hoy también necesita la Iglesia una revisión profunda en el modo cómo entender el verdadero servicio a los hombres. Todo intento de configurar la Iglesia a imagen y semejanza de una sociedad civil es contrario o, al menos, marginal al Evangelio. Como realidad humana que es también debe utilizar, ciertamente, los medios humanos, pero con otro talante, con otra finalidad, con otro estilo y con otras motivaciones profundas porque es mucho más que una sociedad civil, es el Cuerpo de Cristo y la presencia visible y anunciadora del verdadero Reino de Dios. Todos los cristianos estamos llamados a manifestar este modo nuevo de entender el poder en medio del mundo.

2ª: ¡En la Iglesia, comunidad de los discípulos de Jesús, la verdadera grandeza se realiza en el servicio!

El que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos... El Hijo del hombre ha venido para servir y dar su vida. La verdadera grandeza de Jesús, la verdadera oferta de Jesús al mundo, la expresa Marcos con las última palabras proclamadas. El modelo será siempre Jesús. Que era ciertamente el hijo de David (y más todavía, el Hijo verdadero de Dios) que se despoja de su rango y quiere pasar por uno de tantos y actuando como un hombre cualquiera sometiéndose hasta la muerte de Cruz para ofrecer al hombre el verdadero sentido de la libertad y de la felicidad. Jesús va por delante abriendo camino y este camino es el del servicio hasta la Cruz. Pero este camino termina a en la Resurrección, la Vida y la Gloria. El Hijo del hombre, Jesús, quiere mostrar de este modo el itinerario verdadero que da sentido profundo al hombre y su destino. No vino a ser servido sino a servir y dar la vida como garantía de libertad para todos. Por esos caminos deben transitar los discípulos de Jesús en medio de nuestro mundo. Con este talante y este estilo la figura de Jesús y su Evangelio serán más creíbles y más aceptables. Otros caminos no conducen a la verdad y no resultarán atrayentes. El testimonio de los creyentes sigue siendo imprescindible para ofrecer el verdadero rostro de Jesús.

Fr. Gerardo Sánchez Mielgo

Fr. Gerardo Sánchez Mielgo
Convento de Santo Domingo. Torrent (Valencia)