Dom
17
Feb
2019

Homilía VI Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2018 - 2019 - (Ciclo C)

Dichoso el que ha puesto su confianza en el Señor

Introducción al Evangelio del día

Comienza hoy –y continuará leyéndose los dos próximos domingos– una sección del evangelio de Lucas que podemos llamar “sermón de la llanura”, equivalente al que en Mateo se llama “sermón de la montaña”. Ambos empiezan con una de las páginas que se han hecho más famosas de la predicación de Jesús: las bienaventuranzas.

La sabiduría bíblica conoce bien que la vida está hecha de antítesis y de alternativas. Los textos de hoy lo concretan en confiar en el hombre o confiar en Dios. Para Jeremías es maldito (insensato) quien confía en sus propias fuerzas y actúa según los criterios del mundo; y es bendito (sensato) quien confía en el Señor. El salmo se hace eco diciendo: Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor, y también: no así los impíos, no así…

Pablo, en su respuesta a las consultas de los corintios, resalta el contraste entre creer en la resurrección de Jesús y que alguno diga que los muertos no resucitan; para él son cosas íntimamente unidas.

Y Lucas nos presenta cuatro afirmaciones positivas, parecidas a las bienaventuranzas de Mateo, seguidas de cuatro en negativo que son la otra cara de las primeras. No es nada distinto a las antítesis que antes había puesto en labios de María en el Magnificat. Y es un desarrollo de la escena que él mismo nos mostraba hace tres domingos: Jesús en la sinagoga de Nazaret leyendo al profeta Isaías y asumiendo para sí mismo: El Espíritu del Señor me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres.

Fray José Antonio Fernández de Quevedo O.P.

Fray José Antonio Fernández de Quevedo O.P.
Real Convento de Santo Domingo (Almería)

Nací en Madrid. Crecí en un entorno dominicano de monjas y de frailes. Con 21 años ingresé en la Orden. Recibida la ordenación sacerdotal viví en Centroamérica durante veintiocho años. Luego estuve ocho años más en República Dominicana. Mi actividad fue siempre directamente pastoral. Tras los primeros dieciocho años pude hacer un paréntesis en que obtuve grados de licenciatura y doctorado en Catequética y en Teología Práctica. Al regresar a la actividad pastoral, la compaginé con docencia en institutos teológicos en San José (Costa Rica) y en Santo Domingo, durante un total de quince años. Mi interés se centró entonces en la iniciación y reiniciación cristiana de adultos, experiencias de primer anuncio y procesos de nueva evangelización. En la actualidad vivo en la Casa de Santo Domingo, de Almería, cuya iglesia conventual es también el Santuario de la Virgen del Mar, patrona de la ciudad.

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